El complot mongol

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Abr 26, 2019

El complot mongol es un clásico de la literatura mexicana, considerada novela fundacional del género policiaco mexicano, obra cumbre de Rafael Bernal y García Pimentel, que está cumpliendo 50 años y que en dos ocasiones ha sido llevada al cine, en 1977 y en 2019. A principios de la década de los 80 se adaptó como obra de teatro y recién se hizo una magnífica adaptación como novela gráfica, con un guión de Luis Humberto Crost White y dibujos de Ricardo Peláez.

El personaje protagonista, Filiberto García, típico matón y antiguo verdugo de un general villista, quien hace labores y trabajos especiales para el gobierno en turno en una novela ambientada en los años 60 del siglo pasado, tiene que tercear con la FBI y el KGB para desmantelar una intriga contra la paz mundial que se anida en la calle Dolores, del centro de la Ciudad de México, específicamente en el barrio Chino.

Esta novela se publicó en 1969 y centra la historia en Filiberto García, quien se encuentra enamorado de la china Martita Fong y es contratado por políticos mexicanos para investigar a integrantes de la comunidad china que supuestamente están organizando un atentado contra el presidente estadunidense John F. Kennedy, quien visitaría el país. La trama se desarrolla entre tiendas de curiosidades y restaurantes de comida cantonesa; entre supuestos fumaderos de opio y los cafés de chinos.

A lo largo de la trama, Filiberto García, convertido en detective, va descubriendo que la conspiración que aparentemente comenzó en un país ficticio de Mongolia exterior, tiene relación con los vaivenes y características de la política nacional, más que con la mafia china u oriental. En su tortuoso camino deja atrás una docena de cadáveres y un amor trágico con Martita Fong, aquella inmigrante ilegal que se convierte en mujer fatal.

El complot mongol es una novela policiaca, con guiños de novela de espionaje, en medio de una intriga internacional, reconocida como “obra definitiva” del género policiaco mexicano, que ha ejercido influencia en escritores del género como Paco Ignacio Taibo II, considerado autor principal del género neopoliciaco en nuestro país. La historia se desarrolla en plena Guerra Fría; los servicios de inteligencia ruso y norteamericano se movilizan al trascender el rumor de que existe un complot para asesinar al presidente estadunidense en su próxima visita a México.

El complot mongol es una historia en la que fluyen como elementos, armas, drogas, muerte y corrupción; construida con humor ácido es en realidad un espejo de la sociedad mexicana, que se nutre de novelas de Michey Spillane y Dashiell Hammet, narrada con un lenguaje sencillo, divertido, libre y directo.

En ocasiones en primera persona, da voz a Filiberto García, que construye un diálogo con el lector y que imprime la personalidad de un matón cínico con humor negro, que da la sensación de habitar un país fallido, según Iván Farías en el prólogo de la antología de relato criminal México Noir.

Filiberto García, criminal convertido en detective al servicio del poder político, protagonista de una novela negra, que involucra la conciencia de los personajes y que trata de establecer una moralidad alterna, donde el protagónico es un hombre sin código de ética normal, siempre está tratando de satisfacer sus instintos más bajos.

El complot mongol es narrado con un estilo ágil, con humor negro y amargo, que da cuenta de la violencia que se esconde en el México moderno, del que se hablaba desde el poder hace 50 años, y descubre la ciudad de México, el Centro Histórico, el habla popular de aquel hombre que no se tienta el corazón para matar, con la justificación de que al matar está cumpliendo órdenes.

Al mismo tiempo, El complot mongol es una mofa de la Guerra Fría y de la política, de los servicios de inteligencia nacional e internacional, que habla de la ironía, del espionaje y contraespionaje y de la vida cotidiana, con un lenguaje directo, con una trama a veces compleja que es corta y a la vez contagiosa y que da la voz interior de los protagonistas. Puede ser una caricatura de México de los años 60 del siglo pasado.

Una novela policiaca con todos los recursos, pero que retoma la intriga como un elemento, una ironía que relata la trilogía entre la política, la policía y el poder.

Juan Villoro define a El complot mongol como la entrada a los callejones del hampa en México, como una dura confrontación con la realidad y la conciencia devastada en un México corrupto, donde los crímenes sólo se pueden resolver a balazos; es la historia de una lluvia de plomo con humor negro, donde las escenas de mejor violencia provocan un escalofriante desafío para los lectores, y señala a Rafael Bernal, que con esta obra rompe el esquema de sus anteriores novelas costumbristas, que se centra en el campo mexicano. n