Colosio: un grave error, más que un mártir

Escrito por  Ginés Sánchez Abr 02, 2019

Desde su nombramiento como titular de la extinta Sedue y el logro del convenio de concertación democrática para la reconstrucción de la vivienda afectada por el terremoto en 1985, los diálogos con estudiantes huelguistas (CEU) de la UNAM en 1987, y los puentes que tendió con los candidatos del PAN y del FDN, durante los conflictos postelectorales en 1988, demostró su talento político y conciliador, como secretario general del recién escindido PRI, ofreciendo salidas políticas a los diferendos que dotaron de gobernabilidad al sexenio del presidente Carlos Salinas, entendió el momento político que vivía México y el camino a seguir como muy pocos.

Como jefe del DDF tuvo una exitosa gestión, dando salidas a los problemas (locales y nacionales) privilegiando el diálogo, aun teniendo como secretario de Gobernación al capitán Fernando Gutiérrez Barrios, proclive más a eventuales medidas autoritarias. El que no haya sido Presidente obedece al envenenado proceso sucesorio del 94, pero de haberse Salinas decidido por él, muy probablemente México se hubiera ahorrado todo lo que en ese año aconteció, y todas las negras consecuencias que trajo consigo, y si no fue nombrado sucesor, fue porque triunfó la línea de “los duros” en aquel gabinete, que encabezaban José Córdoba, Patricio Chirinos y Emilio Gamboa Patrón, sobre la línea moderada y de inclusión, que lideraba el propio Manuel Camacho Solís, y que Luis Donaldo Colosio compartía en gran medida, y también tenían en común la visión modernizadora y de apertura política del sistema (y no sólo económica que había llevado a cabo Salinas de Gortari), y éste lo hizo evidente ya como candidato, pero Camacho Solís lo hubiera llevado a cabo, desde la campaña, de una forma mucho más gradual y calculada, con mucho más tacto y talento que el malogrado Luis Donaldo, no por nada, en el último encuentro entre ambos, Colosio le ofreció “una alianza estratégica para la transición a la democracia”.

Después del asesinato de Colosio, injustamente fue señalado Camacho como responsable en alguna u otra medida, y todo se debió a dos cuestiones, una, la negativa de Camacho a acudir al besamanos a felicitar a Colosio, ya que se enteró de su candidatura vía los noticieros, pero al ser nombrado secretario de Relaciones Exteriores, manifestó públicamente su apoyo, quizá sí, la parte más cuestionable haya sido su exceso de protagonismo ya como comisionado para la Paz en Chiapas. Años después, el hoy fallecido Manuel Camacho reconoció que fue un berrinche declarando: “Sí, fue un berrinche, pero con eso se rompió el dedazo en este país”.

Manuel Camacho Solís acabó por abandonar el PRI, fundando sin éxito, un nuevo partido político, el “De centro democrático”, después acercándose a la izquierda, pero no por casualidad ni oportunismo, sino que fue bienvenido por los puentes de entendimiento que construyó durante tantos años desde el Gobierno, convirtiéndose después en factor de unidad entre las izquierdas en México, liderando expresiones como el DIA y el Frente Amplio Progresista.

Lamentablemente, Manuel Camacho ya no pudo ver cristalizados sus esfuerzos, algo o muy tardíos, con el triunfo de AMLO en 2018 un hombre que la caprichosa historia debió colocar como Presidente de la República, dando paso así a una transición democrática mucho menos atropellada, trágica y lenta, como la que aún vive, inacabada, el día de hoy nuestro México. n