Las reglas cambian

Escrito por  José de la Paz Pérez Abr 01, 2019

Cuando el PRI dominaba los tres órdenes de gobierno (federal, estatales y municipales) y los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), tiempos de los “carros completos” electorales, era muy difícil –o imposible– que hubiera cuestionamientos o críticas sobre cómo se aplicaban programas de interés colectivo.

Lo que se ordenaba allá arriba se aplicaba acá abajo sin más; el problema era la forma en que se ejecutaba finalmente.

Se hablaba mucho sobre los recursos –por ejemplo– que salían de la capital del país y que no eran los mismos que aterrizaban en beneficios sociales debido a las “rasuradas” que recibían al pasar de mano en mano.

Uno de esos temas de los que se hablaba mucho –y se hacía poco– era el del fertilizante, que aquí en Guerrero fue negocio redondo del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer, quien creó el programa de entrega a bajo costo y que el gobierno a su cargo se lo compraba a su propia empresa, Fertimex.

Eran tiempos, claro, en que nadie podía cuestionar este claro conflicto de intereses, corrupción y lo que se le quiera agregar.

No obstante, los productores del campo vieron con buenos ojos el programa, mismo que finalmente resultó ser un simple paliativo que no resolvió de fondo los problemas que desde hace muchos años enfrenta el agro mexicano y guerrerense, cuya producción ha ido a la baja de manera acelerada.

En su campaña política, el gobernador Héctor Astudillo Flores ofreció que el insumo sería gratuito en su administración si ganaba los comicios; y ganó, y cumplió con el asunto de la gratuidad.

Sin embargo, los problemas de los campesinos están muy lejos de resolverse porque el tema no es tan simple como recibir gratis el fertilizante; está pendiente, por ejemplo, el establecimiento de precios de garantía, algo que resulta muy incómodo para el mercado, para la ley de la oferta y la demanda, entre otras cuestiones. Otro de los problemas que siguen padeciendo los hombres del campo es el reparto clientelar del beneficio, el sesgo político del programa y la tardanza para llegar a los beneficiarios.

Más de una vez se ha visto en medios de comunicación –incluyendo ahora las redes sociales– que dirigentes partidistas quieren controlar la repartición del insumo, que hacen sus propias listas con gente afín a sus partidos políticos, que lo esconden y los entregan tardíamente.

Por fortuna, el espectro político ha cambiado después de las elecciones de 2018.

En Guerrero ya no tenemos un gobernador de Guerrero cobijado por el presidente de la República del mismo partido, lo que le daba a él y su gente la libertad de manejar éste y otros asuntos a su antojo sin el riesgo de ser sancionados, porque todo quedaba “en familia”.

Igualmente, el Congreso local ya no es afín al gobernador como lo era hasta antes del 1° de septiembre pasado, fecha en que rindió protesta la 62 Legislatura compuesta mayormente por diputados de Morena, más los que se sumarían después de otros partidos.

Aunado a esta nueva realidad, llega a Guerrero –y a todos los estados del país– una nueva figura: la del delegado de los Programas Integrales de Desarrollo que en Guerrero encabeza Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, y quien tendrá injerencia en cuestiones donde haya involucrado dinero federal.

Lo anterior significa que, al hacerse cargo la Federación del programa de fertilizante que ya se entregaba de manera gratuita en Guerrero, difícilmente éste podrá seguirse manipulando con criterios originados entre funcionarios de la entidad, y se convierte en un programa que tendrá muchos ojos y manos encima provenientes de los tres órdenes de gobierno.

Ya lo dijo Andrés Manuel López Obrador en Ciudad Altamirano cuando –en febrero– dio arranque al programa en ese rincón de la Tierra Caliente de Guerrero: “¿Qué les pido? Nada más que se aplique bien, no que sepan cómo aplicarlo, porque eso ya lo saben, son expertos, sino lo que estoy diciendo es que no se venda, que no haya mercado negro de fertilizante”.

La semana pasada se reunió el gobernador Héctor Astudillo con quienes tendrán algo que ver con la forma en que el insumo será distribuido en la entidad: el coordinador del Programa Nacional de Fertilizante, Jorge Gage Francois; el llamado súper delegado, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros; alcaldes de cuatro regiones, diputados y representantes de productores.

La idea es buscar –entre todos– soluciones para que por fin el multicitado fertilizante deje de usarse a capricho o intereses de grupos y realmente llegue a quienes sí lo necesitan, en la forma en que lo necesitan y a tiempo para que realmente cumpla su función.

Se busca flexibilizar las reglas de operación y, además, algo que está pendiente en este y muchos asuntos: que se haga con estricta trasparencia, lo que sí representará un gran reto para todos los involucrados, que son mucho, pero quizá insuficientes. n