AMLO, pretensos, abucheos y “me canso ganso”

Escrito por  José de la Paz Pérez Mar 25, 2019

La visita de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a Acapulco, ya con su investidura como presidente de México, sirvió para muchas cosas, una de ellas, como pasarela de los tres visibles personajes que se supone buscarán ser candidatos a la gubernatura de Guerrero por el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Adela Román Ocampo, por ostentar el cargo de alcaldesa porteña, lo que –como es tradición y costumbre– la convierte en aspirante natural; Pablo Amílcar Sandoval, quien como delegado federal y –dicen– consentido de AMLO, la buscará a pesar de su escasa popularidad actual, y Félix Salgado Macedonio, senador de la República, quien ha intentado la hazaña un par de ocasiones y que podría ir por la tercera… y eventualmente la vencida.

La clausura de la Convención Nacional Bancaria en zona “fifí”, el Fórum del Mundo Imperial del Acapulco Diamante, y el arranque del Programa de Mejoramiento Urbano en zona del pueblo, Ciudad Renacimiento, del Acapulco rural, sirvió también para satisfacer un morbo de cierto sector de la población: ¿quién será el más abucheado?

Curiosamente no se trataba de pares pero las porras, reclamos y abucheos, fueron repartidos entre el presidente de México, el gobernador de Guerrero y la alcaldesa de Acapulco.

Un dato curioso fue que fragmentos de estas manifestaciones no parecían tan esporádicas, tan sinceras ni sentidas; más bien parecían obedecer a un guion prestablecido, ¿por quién o quiénes?, hay muchas especulaciones al respecto. Lo cierto es que los reclamos contra AMLO por la cancelación de subsidios a estancias infantiles estuvieron presentes, así como por los despedidos del Ayuntamiento, contra Adela, entre otros.

Esta vez al gobernador Astudillo Flores –quien también recibió su dosis de abucheos– no lo iban a agarrar “de bajada”: un grupo de gente bien organizada, entre quienes había algunos transportistas, coreaban “¡Astudillo, Astudillo!”; no se parecían a las porras del viejo PRI, las del “¡A la triki tri triki!”, pero sí hacían ruido.

En la unidad deportiva que lleva el nombre de la gloria acapulqueña del futbol, Jorge Campos, de Ciudad Renacimiento, la cita oficial era a las 4:30 de la tarde pero la gente comenzó a llegar desde el mediodía para apartar lugar, y a las 5:18 de la tarde llegó AMLO…. Luego, pasó media hora para que, desde que bajó del vehículo, llegara hasta el templete que estaba a unos 200 metros de distancia.

Y es que la gente desde que lo vio se arremolinó en torno suyo para saludarlo, abrazarlo, tomarse la foto o entregarle algún documento con petición incluida. El gobernador Astudillo y el delegado federal Amílcar se turnaban para atender asuntos que planteaba la gente al Presidente.

Ante las cámaras se alzaban algunas cartulinas con reproches y peticiones: más deporte para Ciudad Renacimiento, freno a las altas tarifas de CFE, ¡fuera el delegado de Profeco!, inclusión en programas de la “Cedatu” y la no desaparición del CAED de “Rena”, eran algunas demandas.

“Andrés, nos fallaste”, le gritaban operadoras de estancias infantiles; por otro lado, una gran mayoría también gritaba –pero de júbilo– al ver su imagen en los monitores… y le aplaudían.

Camino al templete en donde daría su mensaje, AMLO recibió al menos dos pinturas como regalo: una era su retrato y la otra un paisaje. La regidora Guadalupe Cortés apareció en esas enormes pantallas abrazando con especial emoción al presidente de México… y enseguida lo soltó para pedirle la “selfie” al gobernador de Guerrero. Por allí andaban dos diputadas federales conocidas de los acapulqueños: Rosario Merlín y Abelina López, aunque sólo como dos fans más del personaje del momento.

López Obrador por fin tomó el micrófono para anunciar los programas en marcha: becas a estudiantes desde la educación básica hasta la carrera profesional; el aumento a la pensión de los adultos mayores, la ayuda a personas con capacidades diferentes; los créditos a la palabra…

Anunció también la muerte del Seguro Popular, pero dijo que viene algo mejor; también el deceso de la reforma educativa. Hubo aplausos; se veían venir.

Llegó el momento estelar de su discurso cuando afirmó que “la corrupción se va a acabar ¡me canso ganso!” que provocó hilaridad entre los presentes, aunque después quiso ir más allá: “La corrupción ya se acabó”… pero al último reculó al reiterar que el flagelo, al igual que la impunidad, “ya se van a acabar”.

Fue sin duda una tarde con calor humano, sí, pero más calurosa aún porque 48 horas antes había entrado la Primavera, y los rayos del sol cayeron con intensidad sobre quienes llegaron desde los cuatro puntos cardinales a su cita con Andrés Manuel López Obrador, el presidente de México, el Peje, AMLO, el cabecita de algodón, o como el ingenio mexicano guste y mande nombrarlo. n