Afromexicanos: San Nicolás de Tolentino y Cuajinicuilapa, Guerrero

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Mar 15, 2019

México y varios países de África comparten un pasado, que solo una parte de la población mexicana conoce, una historia de intercambios históricos, sociales y culturales desde el periodo virreinal, así lo sostienen investigadores como Eliza Velázquez, la raíz africana está en la música y en ciertas costumbres y creencias.

Grandes cantidades de africanos llegaron a México de forma forzada en el periodo virreinal para trabajar en la minería y en la agricultura, dolorosamente en calidad de esclavos la mayoría y en México se abolió la esclavitud y consiguieron su libertad.

Anterior a esto, existieron incontables movimientos de liberación de esclavos africanos a los cuales se les denominó “cimarrones”. Es de particular importancia analizar la llegada del establecimiento, además de las particularidades de los afro descendientes en México, particularmente en la Costa Chica de Guerrero y su inserción como ciudadanos libres en la construcción de una nueva nación, por lo tanto se debe redimensionar la inclusión de personas afro descendientes en la historia nacional y las problemáticas a las que se enfrentan como son la discriminación y la necesidad de una inclusión social.

A este esfuerzo se suma el trabajo de la doctora Judith Solís Téllez, en su obra Afromexicanos: San Nicolás de Tolentino y Cuajinicuilapa, Guerrero. Una interpretación de los diversos textos de cultura. La presencia de personas africanas en la Costa Chica data de los inicios de la conquista, cuando llegaron en calidad de esclavos, y trabajaron en las plantaciones y haciendas dedicadas a la ganadería y a la agricultura, con la transformación de la República, muchas personas obtuvieron su libertad, pero se convirtieron en capataces, pescadores, vaqueros y arrieros, particularmente en tierras cercanas al mar. En la Costa Chica podemos observar rasgos de la cultura africana como es el baile o fandango de la artesa, donde las personas bailan descalzas sobre una tarima adornada con elementos zoomorfos, de caballos o de ganado y utilizan instrumentos musicales de percusión, o danzas como la de los diablos, además de la esencia que descubriera el antropólogo Gonzalo Aguirre Beltrán y los rituales que se constituyen en la tradición oral como son la sombra y el tono.

Los afromexicanos de Cuajinicuilapa y San Nicolás de Tolentino son dos casos identatarios afromexicanos, los cuales fueron investigados primeramente por el antropólogo Aguirre Beltrán y que hoy estudia la Solís Téllez, con una fuerte formación antropológica literaria, en un estudio donde se ensalza lo mexicano y lo afromexicano y el proceso de afromestizaje de la Costa Chica, la etnografía de las identidades colectivas en particular la medicina tradicional, la tradición oral, la música, las danzas, el papel de la violencia en la historia de los dos pueblos, la emigración tanto local como internacional y sus relaciones inter-étnicas, la poesía y las fiestas y los encuentros de pueblos negros de todo el mundo que redimensionan los vínculos estrechos que existen con África.

La escritora Judith Téllez Solís elabora en el texto una construcción imaginaria de la identidad afromexicana, tomando como punto de partida el etnocidio que se cometió hacia los africanos habitantes en México, que destruyó parte de su cultura e identidad debido al trato inhumano que recibieron durante el periodo esclavista desde el racismo colonial al sistema de castas y al mestizaje, su trabajo es de particular importancia para la historia oral en el rescate de la memoria histórica que rescata en la esencia de sus mitos y sus danzas.

A diferencia de los africanos establecidos en El Caribe y en Las Antillas, los africanos en México conservaron poco de los rasgos culturales africanos, como son la pérdida del lenguaje creole, la parte religiosa de la santería y demás rasgos culturales e identatarios, por lo tanto la autora hace una construcción del imaginario social, de los rasgos perdidos y conservados, desde la semiótica o semiología, desde el lenguaje y la cultura y de los intercambios culturales que ha generado el mestizaje, además de los procesos de transculturación y la adaptación de la cultura africana a las culturas dominantes.

El doctor Taurino Hernández Moreno hace una recapitulación de la Historia Regional de la institución agraria que dio perfil a la Hacienda de Cuajinicuilapa, con la llegada de un emigrado estadounidense de origen alemán de apellido Miller que se dio a la empresa de reconstruir el inmenso latifundio que se había iniciado en el siglo XVII y la historia de la Hacienda donde se desarrolló particularmente la actividad ganadera.

En la parte cultural se retoman las investigaciones del doctor Miguel Ángel Gutiérrez Ávila, sobre la identidad musical de los afromestizos y el estudio de corridos antiguos y modernos y la analogía que se hace de los negros rebeldes llamados cimarrones y los héroes contemporáneos de los corridos de la Costa Chica que conservan los apodos y la analogía desde el corrido de La Mula Bronca, de Epifanio Quiterio, que reza en sus estrofas que el no nació para la esclavitud; La Yegua sin rienda, del Coyote de Cuaji; El Zanatón, El perro con rabia o El animal. n