La bandera que no fue

Escrito por  Ginés Sánchez Mar 12, 2019

Desde el estandarte con la Virgen de Guadalupe que usó el cura Hidalgo hasta la de hoy en día, nuestra bandera ha visto no pocos cambios, pero uno en especial pudo ser el más radical, y este fue al término del fugaz Primer Imperio, el de Agustín de Iturbide, cuando el Congreso federal, mismo que había coronado a Don Agustín I y que ya para entonces lo había depuesto, y creía ver la sombra del emperador por todos lados, no parecía conformarse con quitar la corona al águila del escudo nacional, y el diputado Fray Servando Teresa de Mier presidió una comisión para discutir e implementar los cambios que debían hacerse al primer emblema nacional republicano.

Así, pues, en la sesión del 12 de abril de 1823, y por iniciativa del doctor Teresa de Mier, se propuso una bandera dividida en 16 cuadros azules y blancos, relacionados con motivos religiosos católicos, tambien con el águila y el nopal al centro.

Algunos miembros de la cámara argumentaron en contra, al asegurar que el cambiar los colores del lábaro patrio daría la oportunidad a los enemigos del gobierno de vociferar que se pretendía destruir lo que ésta ya simbolizaba con sus colores verde, blanco y rojo, o sea independencia, unión, garantías y religión, “máximas aspiraciones y anhelos de la nación mexicana que prácticamente habían unido ya al pueblo tanto en la guerra, las angustias y el dolor, como también en la paz y las clamorosas alegrías”.

Mas la razón que pareció tener más peso en aquellos debates fue el de algún diputado que dio el argumento de que en ese momento había barcos mexicanos navegando con la bandera verde, blanca y roja, y si se acordaba el cambio, esos navíos quedarían sin pabellón, con riesgo de confundirse con naves piratas.

Todo esto evitó que, por poco, tuviéramos una bandera muy diferente a la que hoy vemos ondear y rendimos honores. A la postre se efectuaron sólo dos cambios ya descritos en el escudo: la eliminación de la corona imperial en el águila y la suma de la incorporación al blasón de unas ramas de encino y de laurel “para simbolizar al México republicano y glorificar la memoria de los héroes inmortales”. n