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La Corte y la mariguana

Escrito por  Mar 09, 2019

Como señalamos en ocasión anterior, el 22 de febrero se publicaron en el Semanario Judicial de la Federación diversas jurisprudencias sobre el tema del consumo lúdico de mariguana y su relación con el derecho al libre desarrollo de la personalidad, que reiteran postulados establecidos desde 2015 por la Primera Sala de la Suprema Corte.

Más allá de las razones sobre la inconstitucionalidad de la prohibición absoluta de las actividades relacionadas con el cannabis, es también de interés el planteamiento de la Sala sobre el derecho al libre desarrollo de la personalidad, que establece una versión fuerte de este derecho.

Destaca el criterio 4/2019, con registro electrónico 2019357, que establece una dimensión externa y una interna de este derecho. Según la Sala, el libre desarrollo de la personalidad es una libertad “indefinida”, que complementa otras libertades más específicas, como la libertad de conciencia o la libertad de expresión. La función de este derecho es “salvaguardar la esfera personal”, que no se encuentra protegida por las libertades tradicionales.

Se recupera la doctrina especializada, de acuerdo con la cual el derecho tiene doble dimensión. Desde el punto de vista externo, se dice que “el derecho da cobertura a una genérica libertad de acción que permite realizar cualquier actividad que el individuo considere necesaria para el desarrollo de su personalidad”.

En complemento, en la perspectiva interna, se dice que “el derecho protege una esfera de privacidad del individuo en contra de las incursiones externas que limitan la capacidad para tomar ciertas decisiones a través de las cuales se ejerce la autonomía personal”.

Las dos dimensiones están interrelacionadas y, según precisa el órgano jurisdiccional en este mismo criterio, “resulta complicado adscribir los casos de ejercicio de este derecho a una sola de estas dimensiones”. Es decir que “las acciones que realizan los individuos en el ejercicio de su autonomía personal suponen la decisión de llevar a cabo esa acción, al tiempo que las decisiones sobre aspectos que en principio sólo incumben al individuo normalmente requieren de ciertas acciones para materializarlas”.

La visión sobre este derecho se incluye en la tesis 6/2019, con registro 2019359, que describe los límites que tiene este derecho. Como ya es cosa bien sabida, no se trata de un derecho absoluto (ninguno lo es). De esta manera, “puede ser limitado con la finalidad de perseguir algún objetivo constitucionalmente válido”. Los límites externos al derecho, atendiendo al principio de daño, pueden ser los derechos de terceros. Además, como es común en estos casos, una noción de orden público.

Según la Primera Sala, “estos límites externos al derecho fundamental funcionan como cláusulas que autorizan al legislador a intervenir en el libre desarrollo de la personalidad, siempre que tal intervención sea idónea, y no resulte innecesaria o desproporcionada en sentido estricto”.