Sociedad civil en Mexico

Escrito por  Ginés Sánchez Mar 05, 2019

Si no es porque está sucediendo sería de no creerse, algunas organizaciones de la sociedad civil (OSC), identificadas claramente con la ultraderecha conservadora y acompañadas por sus sicofantes en algunos medios de comunicación armaron un tremendo escándalo, porque simplemente el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, se atrevió a externar una simple y sencilla opinión acerca de algunas, que identificadas con la ya citada ultraderecha, utilizan a la consabida sociedad civil como una bandera con intereses muy bien definidos, ya sean personales o de grupo. No dijo nombres, sólo hizo uso de un derecho que tenemos todos consagrado en la Constitución que es el de la libertad de expresión, mismo del que han gozado las OSC aludidas y absolutamente todas de criticar, no pocas veces con abusos incluidos y también para darse el gusto, durante muchos años, de ensuciar el buen nombre del hoy Presidente de todos los mexicanos, López Obrador.

El Presidente es un ciudadano más y como tal puede expresarse y es incluso sano y deseable, también inédita la forma en la que lo hace, dando la cara a diario, por las mañanas en un formato de conferencia de prensa; no tengo el dato exacto, pero es muy probable que López Obrador, presidente, lleve ya, a escasos tres meses de asumido su gobierno, más conferencias de prensa (sin restricciones, además) que sus tres últimos antecesores. Calladitos se tuvieron que quedar, todos los que se rasgaban las vestiduras, como si se estuviera proscribiendo la mismísima libertad de reunión o de tránsito, al ver en qué dimensión se le tomó en cuenta a distintas agrupaciones de la sociedad civil organizada en el debate para llegar a un consenso respecto al tema de la Guardia Nacional. No sólo se les escuchó, sino que formaron parte activa en el proceso legislativo, tan es así que se aprobó el proyecto de ley en el Senado por unanimidad, con adiciones y ajustes a la enviada antes por el Ejecutivo a la Cámara de Diputados, donde se aprobó también, con una aplastante mayoría. Pero hubo algunos que ni eso les satisfizo, el escritor Francisco Martín Moreno se atrevió a decir en un programa de radio respecto al tema, que “¡No se confiaran del gobierno y sus maniobras!”.

En el México de hoy, lejos de festinar el que el Presidente se exprese de forma sincera y abierta, así esté en lo correcto o no, se le pretende crucificar, torciendo y exagerando sus dichos, desvirtuando su ánimo y vocación democráticos. En el mundo al revés de la peligrosa ultraderecha herida de muerte y sus membretes de la sociedad civil, pretenden hacer lo inaudito, pero directamente proporcional con lo ridículo: censurar al Presidente de la República.

El diálogo entre poderes y ciudadanía continuará durante toda la administración lopezobradorista, aunque de forma más que necia a una minoría ningún chile le acomode, como habría dicho el clásico. n