Artistóteles Núñez, Twitter y La Marsellesa

Escrito por  Ginés Sánchez Feb 12, 2019

Hace pocos días, Aristóteles Núñez, director del Servicio de Administracion Tributaria (SAT) en parte del sexenio de Enrique Peña Nieto, anunció su retiro de la red social Twitter aduciendo, despues de meses de hiperactividad suya en las mismas, “toxicidad” en ellas. Agregó que en él no caben sentimientos como el rencor.

Bien; casualmente, el señor Núñez, a quien nadie cuestiona su intelgencia, ni sus credenciales académicas, día con día fue impregnando sus mensajes o tuits con una muy fuerte dosis de esa toxicidad que el atribuye a los demas o a las redes sociales per se, remantando con un comentario de antología, de alguien que se precia de ser demócrata y tacha absurdamente al nuevo regimen de antidemocrático, lamentándose de que “valga lo mismo el voto de un empresario exitoso o de un flojo”, sin mencionar siquiera que muchos de los flojos a los que alude lo son si, y sólo si, por falta de oportunidades, generada por un modelo dogmático neoliberal y los abusos (que parecen no tener fin, ni límite). Aun se da el lujo de tachar a la sociedad en su conjunto (o a los que no piensan como él) de impulsiva, apática e ignorante. De ese tamaño es su soberbia, llegando ya a terrenos ladinos.

El señor Núñez y toda la pléyade neoliberal tuvo ya su oportunidad al frente del servicio público; los resultados de sus gestiones hoy los padecemos todos, hasta de sobra está ya el cuestionarle por qué no cuestiona nunca todos los errores, fallas y abusos de, sobre todo, los últimos 18 años, si no se da cuenta de que el gabinete tiene un promedio de edad altísimo porque tuvieron los viejos estadistas que regresar de sus retiros del servicio público, o nunca haberse retirado porque regresan a empezar a arreglar el cagadero que dejaron los flamantes jóvenes ilustrados, el otrora gran futuro prometedor que suponía la generación de servidores públicos que, día con día, se sumen un poco más en el oprobio de su cínico fracaso.

Por último, los pocos defensores que quedan del régimen recién sacado a patadas por el grueso del electorado, y repudiado cada vez más por más ciudadanos, quedan como retratados en una escena del cine clasico, la pelicula Casablanca, de 1943, filmada en pleno conflicto belico mundial, donde en un bar de esa ciudad marroquí neutral y a donde llegaban numerosos contingentes de desplazados buscando huir de los horrores y miserias de la guerra, se da la circunstancia de que un grupo de alemanes nazis empieza a cantar su himno, una afrenta para el dueño del mismo, quien sin vacilar ordena a su orquesta tocar el himno francés La Marsellesa; opresores y oprimidos en una escena cuyo final no es dificil adivinar: la totalidad del bar se une al canto de La Marsellesa, obligando al reducido grupo nazi a callarse y sentarse, con un cuadro de euforia al terminar de entonar esas notas. Sin afán de maniqueísmo, el bien triunfando por sobre el mal.

Bien, eso es precisamente lo que sucede en Twitter (que no es otra cosa que un reflejo de la sociedad en su conjunto). El señor Aristóteles Núñez se va de Twitter, así como los que aún quedan y se empecinan en defender lo indefendible, son callados por la inmensa mayoría indignada hasta el oprobio.

Los opositores al presidente López Obrador oscilan, segun sea el sondeo, entre 15 y 8 por ciento, y no es eso todo, la tendencia es a disminuir, o sea a acrecentarse la inaudita popularidad de AMLO. A continuacion se muestra la liga del video de dicha escena en la plataforma YouTube en Internet, donde el lector podrá ver una alegoria fiel a la realidad política que vive el México actual: https://www.youtube.com/watch?v=KTsg9i6lvqU n