Una historia de violencia

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Ene 11, 2019

Una historia de violencia, vivir y morir en Centroamérica, de Oscar Martínez, y con el prólogo  de Jon Lee Anderson, logró el premio María Moors Cabot 2016, publicado por Editorial Debate, al cual Financial Times describe como un retrato escalofriante de la corrupción, la brutalidad inimaginable y la impunidad.

La alta tasa de homicidios que se registra en el triángulo compuesto por Honduras, El Salvador y Guatemala es el resultado de una mezcla de gobiernos corruptos con una guerra auspiciada por Estados Unidos que, como efecto boomerang, a pesar de sus esfuerzos para detenerlo, regresa a sus manos. Para evitar que esas muertes caigan en la desestima de la incomprensión en estas páginas se hace visible la cotidianidad de una sociedad sumida en el abandono y la violencia.

Oscar Martínez, premiado por sus investigaciones de alto riesgo y notable calidad narrativa, describe en este libro la peligrosa situación que Centroamérica sufre a diario. Se trata de un conjunto de crónicas que afrontan una dura realidad con el coraje del auténtico periodismo. Durante su periplo, Martínez visita pueblos pesqueros en Nicaragua, burdeles donde se trafica con mujeres centroamericanas en la frontera sur mexicana, poblados remotos de la selva guatemalteca y barrios salvadoreños atestados de criminales. Cruda y feroz, esta obra exalta la tenacidad de ejercer el periodismo en una zona donde el conflicto no cesa y donde el oficio pareciera no producir ningún cambio. El análisis alcanza diversas regiones políticas y apunta con total convicción al norte del río Bravo como su origen. “Martínez es un narrador dotado con un ojo astuto y observador, y una voz que requiere ser escuchada. Una historia de violencia es una lectura necesaria y especialmente recomendada para el gobierno estadunidense en su política migratoria contra los refugiados de la región”.

“Martínez se adentra en el bajo mundo de los personajes, recorre barrios que la policía evita, acompaña día y noche a miembros de cárteles. Sus estrategias son similares a las del reportaje de guerra y su prosa es asombrosamente cinematográfica. La fortaleza de esta obra reside en su habilidad para describir el infierno en todas sus páginas.

Óscar Martínez es reportero y miembro de la mesa editorial de ElFaro.net, el primer periódico digital en América Latina. Actualmente Martínez escribe crónicas y artículos para el mismo sitio bajo el proyecto Sala Negra, que investiga la violencia de pandillas en América Latina. Su libro anterior, Los migrantes que no importan (2010), fue celebrado ampliamente por la crítica. En 2008, Martínez recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez; en 2009, el Premio de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas en El Salvador y en 2016, el Premio María Moors Cabot, de la Universidad de Columbia.

Oscar Martínez ha señalado que los centroamericanos huyen de sus países, no migran, de su tierra natal, debido a la violencia generada año tras año. La violencia tiene su antecedente en los conflictos armados de Centroamérica en los años 80, como la brutal guerra civil en El Salvador, que inició en 1980 y culminó en 1992, con un acuerdo de paz que dejó un saldo de 75 mil personas muertas.

Hoy Centroamérica se debate entre pandillas y bandas como la Mara Salvatrucha, inspirada en aquella de los Ángeles, donde muchos migrantes crecieron, hoy la violencia criminal sustituye a la violencia política. En Centroamérica está asentada la violencia y permanece como ahora, zonas de trasiego de drogas. Al ser uno de los principales corredores de drogas en tránsito a Estados Unidos.

En el texto se señala que existen aproximadamente 50 mil salvadoreños que participan en bandas criminales que hoy se dedican a la extorsión, al robo a migrantes, a los asaltos, a los secuestros y que medio millón de personas más de 6 millones que tiene la población, dependen económicamente de los actos criminales. Honduras se ha convertido en santuario de las bandas criminales, con altos niveles de barbarie, con la más alta tasa de homicidios en el mundo, sólo después de El Salvador, Guatemala y Belice. Honduras tiene 90 homicidios por cada 100 mil habitantes; un sin número de heridos desaparecidos que buscan justicia en una guerra sin fin que se establece en el triángulo de Honduras, El Salvador y Guatemala.

Una historia de violencia es lectura obligada para quienes quieran estudiar la violencia establecida en Centroamérica. El camino a las pandillas tiene su origen en Estados Unidos, donde infinidad de centroamericanos se establecieron durante las guerras de liberación en Honduras, Guatemala y El Salvador, los migrantes que huyeron de la guerra en la década de 1980, que particularmente Estados Unidos auspició, se encontraron con las pandillas que se originaron en ese mismo paíz, particularmente en el sur de California, ahí están los antecedentes de la Mara Salvatrucha y del Barrio 18, en los años 90, estos migrantes fueron expulsados de sus países y deportaron a 4 mil pandilleros, que hoy se han reproducido alrededor de 60 mil tan sólo en El Salvador. n