Los retos de Esteban Albarrán

Escrito por  Isidro Bautista Soriano Dic 13, 2018

El Partido Revolucionario Institucional estrena dirigente en Guerrero: Esteban Albarrán Mendoza.

A pesar de que es poseedor de una trayectoria partidista y política que incluye haber sido regidor, luego síndico y presidente del Ayuntamiento municipal de Iguala, diputado local y federal, y más recientemente senador de la República, Esteban Albarrán es un hombre relativamente joven.

Podría decirse también que es una cara nueva para los priístas del estado, toda vez que su quehacer político, salvo su paso por el Congreso del Estado, se ha enfocado más que nada en la región Norte del estado, donde se encuentra el municipio de Iguala, y en la Ciudad de México.

La presencia de los jefes de los principales grupos políticos priístas del estado, encabezados por el gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores, y la presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, en el acto en que Esteban Albarrán asumió formalmente la dirigencia del partido tricolor en Guerrero, indica que los militantes del Revolucionario Institucional de cara al proceso electoral del año 2021 tienen perfectamente claro que no tienen de otra: se unen o se unen.

Las circunstancias políticas de hoy y las que se avizoran no dejan duda: los priístas, si quieren recuperar parte o todos los espacios que perdieron en el proceso electoral de julio pasado, y conservar la gubernatura del estado, deben forjar una unidad partidaria disciplinada, casi monolítica, sin resquicios para los titubeos, los pleitos y jaloneos internos, deben desplegar un enorme esfuerzo de reagrupamiento de militantes y reanimar el espíritu de lucha de los alicaídos priístas.

La tarea que tiene frente a sí Esteban Albarrán es enorme. O relanza al PRI, con el respaldo de quienes hoy le han otorgado su confianza para dirigir al otrora partidazo en Guerrero, o termina de sepultarlo.

Para cumplir con éxito este reto, tiene que echar mano de las mejores artes de la negociación política. Tiene que convencer al priísmo de Guerrero de la necesidad de presentar un frente unido, recio, ante los adversarios que ya también se preparan para lo mismo: ganar las próximas elecciones.

Como se advierte, no la tiene fácil.

Y tendrá que demostrar que quienes hoy han confiado en él, no se equivocaron.

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