El Rey de las Tardeadas

Escrito por  José de la Paz Pérez Nov 25, 2018

La semana pasada estuve a punto de mencionar en mi artículo a un personaje acapulqueño cuando me referí a Gloria Gaynor, cantante de los 70 y 80, quien visitó el desaparecido salón para tardeadas llamado OUI Disco, y a quien vi llegar de la mano de Noé Navarrete Alarcón, el hombre cuyo nombre me vino a la mente, pero que decidí no escribir.

No sabía que una semana antes había fallecido este personaje a quien bien se le puede considerar el Rey de las Tardeadas de Acapulco, y quizá algo más, porque su presencia trascendió a la sofisticada vida nocturna de la zona Dorada del puerto.

Era la década de los setenta; la música disco comenzaba a posicionarse de los mejores horarios en las radiodifusoras locales como StereoRey, y era tanta la aceptación entre el público juvenil, que se creó Radio Koko, que tocaba únicamente este género musical, y que estaba ubicada en la periferia, precisamente donde hoy está la colonia que lleva su nombre.

El joven Noé, inquieto, emprendedor e innovador, como fue siempre, montó un equipo de sonido con el que hacía tardeadas en las escuelas secundarias y preparatorias a donde llevaba esta música para que los jóvenes la bailaran ante la imposibilidad de hacerlo en las discotecas, que sólo existían en la Costera y a la cual sólo podían asistir adultos, principalmente turistas.

Con esta actividad generaba ganancias que compartía con los planteles, los cuales requerían fondos para sus eventos como son las graduaciones.

En lo que hoy es Galerías Diana estaba el Centro Comercial El Patio, que albergaba tiendas de ropa, restaurantes, y la histórica disco Tequila A Go-Go, pionera en el puerto, que al dejar el lugar éste es pretendido por Noé para hacer sus tardeadas en un lugar fijo. Los dueños, quienes decidieron mejor crear ahí la lujosa y exclusiva Le Jardin, ofrecieron a Noé, en el mismo centro comercial, la parte alta de donde estaba otra disco, Charlie’s Chile.

Nació entonces OUI Disco, ese rincón que vino a albergar a la juventud ávida de un lugar lo más parecido a las discos que ya sonaban en puerto.

Muy pronto las escuelas buscaron a la nueva sensación juvenil para seguir haciendo las tardeadas, con luces y sonido más profesionales. Noé decidió rentar el OUI en cualquiera de los seis días de la semana, a elección de quienes así lo quisieran, con excepción del domingo, que era el día de la casa, el baile organizado por lo que era conocido como el Club Super Star.

De la mano de los mejores DJ, y colaboradores como René Basilio Abarca, quien fue su brazo derecho durante muchos años, quienes se entregaban a brindar un buen servicio y contagiados por la jovialidad del líder, se hicieron ahí las mejores tardeadas y, la demanda cada domingo crecía a tal grado que se tuvo que ampliar y poner una pista extra. Hasta 2 mil quinientas personas llegaron a entrar en días en que se festejaba el también mítico día de Halloween.

En los tiempos en que parecía que Noé estaría satisfecho por su éxito, porque en el OUI Disco se realizaban hasta bodas, XV años y todo tipo de eventos sociales, le llegaría la oportunidad de dar el salto a las grandes ligas de la vida nocturna de Acapulco: la Discoteca Charlie’s Chile, que estaba en el primer piso, abajo del OUI que estaba en el segundo, cayó en huelga y ésta duró años.

Noé aprovechó que el problema era insalvable y, de pronto, lo vimos tomando posesión del lugar, al cual remodeló, y con una combinación de los colores gris y guinda sacó a la luz el Jackie’O, discoteca que fue visitada por infinidad de artistas de talla nacional e internacional, al igual que había sucedido antes con el propio Le Jardin o el Armando’s Le Club, entre otros.

Y si parecía que Noé había alcanzado el cielo, o se iba a conformar, quienes le conocimos estábamos equivocados: el 23 de marzo de 1984 propios y extraños vieron el nacimiento de Cat’s, que traía un concepto innovador y revolucionario en materia de iluminación, con un espectáculo de rayos láser que no se había visto en Acapulco, ni siquiera en el antecedente del Disco Lasser del entonces Centro Acapulco.

La diferencia en esta nueva discoteca era que fue construida totalmente a la idea de Noé Navarrete, pues los terrenos donde se construyeron eran de su propiedad, al igual que otros negocios que estaban en la manzana ubicada frente al Centro Comercial El Patio.

El Cat’s pasó después por muchos nombres (Arthur’s, Afroantillanos, Faces, etcétera) antes de ser lo que hoy es el Prince, que ya no toca música disco, sino que se ha ido adaptando a los géneros que predominan a través de los años, incluyendo el grupero, ranchero o la salsa.

En los últimos años, ya sin la colaboración de René Basilio –conocido en al ambiente nocturno como El Señor de La Noche- Noé Navarrete desapareció de la escena pública; sus negocios siguieron trabajando bajo su supervisión pero en el anonimato para las demás personas y ex colaboradores, a quienes se nos hizo imposible poder saludarlo de vez en cuando.

El pasado 9 de noviembre dejó de existir un hombre que, si bien no fue figura pública, mucho público lo recuerda, sobre todo aquel de las tardeadas en las que hacía largas filas para entrar, que provenía igual desde la colonia Jardín y la Morelos o de Las Cruces y Renacimiento; ese público que pedía un refresco con hielo cuando el calor lo apremiaba y recibía más bien hielo con refresco.

Seguramente Noé es recordado por ese público que se enamoró en el OUI Disco y se casó en el mismo lugar, y que ahora tiene hijos y nietos a quienes sólo le cuenta historias vividas en ese lugar que hoy parece ser parte de un sueño; ese público a quienes hoy sus hijos y nietos han llegado a decir más de una ocasión, luego de escuchar alguna canción de Donna Summer, Anita War o Gloria Gaynor: “me hubiera gustado vivir en la época del OUI Disco”.

Así fue Noé Navarrete Alarcón, creador de sueños que siguen vigentes no obstante el paso del tiempo, porque él vivió su propio sueño y lo hizo realidad. n