Guerrero en la mira, para arrebatar el gobierno

Escrito por  Isidro Bautista Soriano Oct 25, 2018

Ciertamente la violencia es un problema que lastima las fibras más sensibles de la sociedad. Es causa de profundo dolor, angustia, coraje, indignación, en muchas familias.

Guerrero, hay que reconocerlo, porque cerrar los ojos a una terrible realidad es engañarnos, es un estado con altos índices delictivos, pero también hay que decirlo, en los meses recientes se ha esforzado el gobierno estatal en reducirlos.

Nuestro estado, es preciso puntualizarlo, ha disminuido esos vergonzosos porcentajes de la comisión de delitos y, aunque se diga que no es consuelo, tampoco se vale negar y ocultar lo que se ha avanzado. Es tanta la magnitud de la ola de violencia e inseguridad en todo el país, que particularmente en el caso de Guerrero, casi no se nota la disminución.

El problema de la violencia en Guerrero ha sido utilizado, e incluso manipulado mediáticamente con tendenciosos propósitos políticos, como argumento para acusar que estamos en un estado fallido, primero con Beatriz Mojica, como ex candidata a gobernadora, y ahora la actual senadora Nestora Salgado, ésta alentada por el triunfo arrollador de Andrés Manuel López Obrador, en julio pasado, tanto en el resto del país como en Guerrero.

Como que se ha de tener en la mira al estado de Guerrero para que la izquierda, o específicamente Morena, lo gobierne, ante dos o tres posibles candidatos, entre ellos el también hoy senador Félix Salgado Macedonio, que ha guardado una actitud mesurada o centrada, como lo hizo en su campaña anterior.

Han de decir que Guerrero es ahora o nunca. Nestora representa a una izquierda radical, a tal extremo que probablemente ella nunca se daría un abrazo de saludo con muchos gobernantes de la derecha, como el PRI y PAN. Hay detrás de ella movimientos o grupos que abrazan el marxismo con todo su ímpetu.

Llegó al Senado para defender sólo los intereses de ella, con la intención, quizá de sentar a radicalistas hasta como presidentes municipales en futuras elecciones, como son los comandantes de policías dizque comunitarios.

Y como el PRI quedó muy vapuleado en México y en Guerrero, pues tienen su propósito de arrebatarle la gubernatura cueste lo que cueste y otras posiciones de representación popular.

Es pues una estrategia el hecho de decir que con el PRI no hay gobernabilidad, aunque se ve un gobernador como Héctor Astudillo Flores que no está cruzado de brazos.

Todas las instituciones de los tres órdenes de gobierno y en general de los tres poderes públicos están en funciones.

Hace unos días, eufórica seguramente por la frescura de la brisa del mar y la espectacular belleza de las playas de Acapulco, la señora Nestora dijo sin rubor que Guerrero es un estado fallido. Sí, hay violencia, y esa violencia desgarra el alma y el corazón de muchas familias, pero no hay en el combate a ese cáncer social brazos caídos, no hay simulación, no hay tregua. Miles de hombres, entre policías, soldados, marinos están dedicados a combatir a los delincuentes.

Hay problemas, sí, cientos, miles, pero hay trabajo y decisión para atenderlos y resolverlos. Quizá en ciertas áreas se observen insuficiencias y omisiones, pero se trabaja.

Hay que sumar esfuerzos, no sólo dedicarse a criticar; hay que aportar, no solamente descalificar lo que se hace. Todos son, somos, útiles y necesarios para superar nuestros problemas y rezagos. Por eso es oportuno recordar lo que este gobierno ha planteado desde sus inicios: Guerrero nos necesita a todos. n

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