Nueva clase política

Escrito por  José de la Paz Pérez Sep 30, 2018

Hoy domingo 30 de septiembre rendirán protesta más de 2 mil presidentes municipales, en igual número de localidades, a lo largo y ancho de la República Mexicana, acción con la cual se modificará sustancialmente el mapa de la nueva clase política, esa que se renueva después de cada proceso electoral, sobre todo cuando obtienen triunfos partidos políticos distintos a los que ostentaban el poder.

Con el arribo de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México, a partir del 1° de diciembre quedará configurado en su totalidad el nuevo rostro del poder.

En el estado de Guerrero son 81 los municipios que mañana amanecerán con nuevos alcaldes, síndicos, regidores, funcionarios y empleados de confianza.

Para llegar hasta aquí se tuvo que pasar por un proceso electoral que comenzó el pasado 9 de septiembre de 2017, pasando por las precampañas a partir de la primera semana de enero de 2018, las campañas que se efectuaron del 19 de mayo al 27 de junio, y la jornada electoral del 1° de julio.

Hace casi un mes, el 1° de septiembre, tuvo lugar la instalación y protesta de la LXII Legislatura local con 28 diputados de mayoría relativa y 18 de representación proporcional.

Todo aquello es historia.

Mañana lunes 1° de octubre comienzan los reacomodos no sólo en los cabildos, sino en puestos clave como las titularidades en Obras Públicas, Finanzas, Desarrollo Social, principalmente; nadie, o casi nadie, querría seguramente dejar el cargo que ejerció hasta el pasado sábado 29 de septiembre, no obstante que al tomarlo se sabía que el relevo tendría que llegar tarde o temprano.

Muchos regresarán a atender de tiempo completo sus negocios, sus despachos o antiguos empleos; otros más quedarán desempleados, y esa es la mala noticia; la buena: que muchos otros que estaban en “la banca” amanecieron con nuevo empleo, algunos muy bien remunerados, no obstante la política de austeridad dictada desde la Ciudad de México por Andrés Manuel López Obrador.

Todo esto afecta irremediablemente y de manera directa a otras esferas, no precisamente gubernamentales o burocráticas: los gestores sociales y los periodistas, por ejemplo, comenzaron a modificar sus agendas o libretas de contactos con nuevos nombres, números telefónicos, perfiles de redes sociales y correos electrónicos.

Los funcionarios o autoridades que dejaron de ejercer como tales ya son parte del pasado, salvo las honrosas excepciones en que pasaron a formar parte de la exclusiva lista de amigos, de esos que se cuentan con los dedos de las manos y, cuando mucho, de los pies.

Las noticias en la prensa impresa y electrónica (periódicos, revistas, TV, radio, Internet) tendrán nuevos nombres y rostros.

Las cuentas bancarias de la nueva clase política tendrán más movimientos, sobre todo al alza; ¿alcanzará para tener “con queso las enchiladas” a esta generación de servidores públicos? Es posible que sí, pero deberá actuarse con mayor discreción o la felicidad durará muy poco.

Después de la primera quincena veremos el cambio de guardarropa de muchos, incluyendo zapatos, bolsos y zapatillas; cambios de teléfono celular de tecla por Smartphone o Iphone; nuevas laptops o tablets; remodelación de casas e incluso nuevas propiedades, sobre todo entre aquellos que se desenvolverán en las más altas esferas gubernamentales y políticas.

Todo eso se verá y más.

Junto a la nueva clase política, también se moverán escenarios entre quienes prestan servicios a los ayuntamientos, como los contratistas: unos se van, otros llegan porque, aunque se supone que las obras se adjudican por licitación, es bien sabido que las amistades y los lazos sanguíneos cuentan.

Los proveedores de artículos como papelería y equipo de cómputo, también serán distintos por la misma razón arriba enunciada y porque habrían de acomodarse de acuerdo a cómo se negocien asuntos como el diezmo, práctica que se supone quedará cancelada con el inicio de la Cuarta Transformación de la República. ¿Será?