Cómo poner un alto a la inseguridad en México

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Sep 28, 2018

El libro Cómo poner un alto a la inseguridad en México:  cinco propuestas para la tranquilidad mexicana, de Alejandro Desfassiaux, habla de la historia de los periodos de inestabilidad política; la dispersión y el caudillismo que caracterizaron a la etapa armada de la Revolución Mexicana, entre los años 20 y 30 del siglo pasado.

Menciona que las facciones revolucionarias se dispersaron en grupos y camarillas armadas, con sus respectivos líderes o caudillos, quienes se erigieron en fuerzas con poder locales e intereses regionales.

Durante las elecciones presidenciales de 1988, de 1994 y del año 2000, el tema de las campañas políticas fue la seguridad pública, al igual que en las campañas presidenciales de 2018.

En el país se reconocen anualmente casi 2 millones de delitos denunciados, la estadística criminológica de especialistas como Rafael Ruiz Harrel, suponen que las cifras de los delitos no denunciados puede ser el doble o el triple; de estos la capacidad de investigación criminal, es tan sólo de 8 por ciento, investigándose sólo 160 mil delitos al año.

La sensación de inseguridad que se vive en el país, señala que 75.9 por ciento de la población de 18 años considera que en términos de delincuencia vivir en su ciudad es inseguro, lo que ha provocado cambio de hábitos en la ciudadanía por temor a la delincuencia, y en el libro De la política criminal a la seguridad nacional, de María de la Luz Lima Malvido, se da cuenta de los motivos, la existencia de una gran rotación de titulares en materia de seguridad pública y procuración de justicia.

El no tomar en cuenta la experiencia acumulada y la gran cantidad de procuradores que ha tenido México en los últimos 29 años con un total de 18 (dieciocho), además del alto precio de la democracia en seguridad.

En La guerra contra el estado se hace mención que es de recordar que el 27 de febrero de 2009, hoy a casi 10 años de distancia, el presidente Felipe Calderón hizo una declaración que marcaría el resto de su administración y también al gobierno de Enrique Peña Nieto: “El crimen organizado busca tomar control territorial, será una guerra sin cuartel, no hay posibilidades de convivir con el narco. No hay regreso; son ellos o nosotros”.

El narcotráfico ha cobrado gran importancia como problema nacional y hoy constituye la principal amenaza de estado, ya que participa en la disputa de los espacios de poder y el ejercicio legítimo de la fuerza, como lo señala Raúl Benítez Manaut en su artículo La crisis de seguridad en México.

A partir de 1930, cuando se consolidó el régimen de la Revolución, se logró el desarme de los grupos armados locales y estatales, señalando un proceso de desfeudalización del ejercicio de la violencia, que hoy comienza a generarse signos de refedaulización en manos de los principales cárteles de la droga.

El investigador Benítez Manaut, en un estudio acucioso, señala que a partir de los años 90, con el desmantelamiento de los grandes cárteles colombianos de Medellín y Cali, comenzaron a consolidarse las organizaciones mexicanas de narcos como factores del poder real en el país.

Las estrategias de los presidentes Calderón y Peña Nieto han dado como resultado una cantidad de detenidos y muertos por las actividades de los cárteles de la droga, que parecen aumentar sus actividades y su capacidad de fuego.

En 1983, el entonces presidente Miguel de la Madrid decretó la desaparición de la Dirección de Investigación para la Prevención de la Delincuencia (DIPD), institución que era dirigida por Arturo El Negro Durazo, esto con el lema presidencial de la renovación moral de la sociedad, ante un relajamiento policial, frente a la delincuencia y al crimen organizado.

A partir de 1983 se comenzó a quitarle atribuciones a la policía frente a la corrupción y la mordida. Los grupos criminales se han acrecentado dada la falta en la calidad de los modelos educativos y la carencia de oportunidades laborales.

Las cinco propuestas para abatir la inseguridad, tienen que ver con instituir nuevamente la Secretaría de Seguridad Pública Federal que fue desaparecida por Peña Nieto el 3 de enero de 2013, además de la formación del servicio policial nacional que integre todas las fuerzas policiacas del país con el propósito de crear una sola policía, constituir la política nacional de costo –beneficio para acabar con la inseguridad–, que mida cuánto está costando la seguridad pública en cada estado y municipio, además del retorno de la inversión, desarrollar un programa de cero tolerancia e instrumentar un protocolo nacional de tolerancia cero para erradicar delitos menores, y como último punto, en la parte de la reinserción social, el tema de las cárceles, la propuesta del autor es crear un sistema nacional de prevención e inserción social que realmente prepare a los reos para integrarlos a la sociedad. n