El avión, para los deportistas

Escrito por  Ginés Sánchez Ago 28, 2018

El célebre y polémico avión presidencial nuevo, según ha trascendido, podría tener complicaciones para ser vendido, como lo ofreció en campaña el candidato vencedor, Andrés Manuel López Obrador, dado su exhorbitante precio y su costumbre de trasladarse en vuelos comerciales.

La escasa demanda haría que se perdiera mucho dinero en la operación, como lo demostró hace unos días la absurda oferta de un empresario mexicano oportunista, o que de plano se convirtiera en un elefante blanco con alas al no encontrar prospectos.

Ante este escenario, propiciado en su origen por la administración de Felipe Calderón, y continuado por la de Enrique Peña Nieto, en la que se construyó un hangar especial, que terminó costando 70 por ciento más de lo originalmente presupuestado, hasta llegar a los mil 200 millones de pesos, esto se convierte en una piedra en el zapato para el próximo presidente, habida cuenta que, además, la Presidencia de la República cuenta con 14 aeronaves más.

Si bien aún se debe más de 6 mil millones de pesos, dado el esquema de financiamiento del Jose María Morelos y Pavón, y dado que el presidente electo considera, y con toda razón, excesivo y ofensivo el uso de dicha aeronave para el presidente de la República, peor sería que se viera sin dar un uso útil al Estado mexicano, pero sí continuar siendo una carga para el erario público.

Se podría explorar, en dado caso, que el multicitado avión brinde un servicio útil a la nación, y qué mejor y más noble destino podría tener el que el deporte; sobra decir la importancia que el próximo gobierno federal va a otorgarle a las actividades deportivas y culturales, que deben ser parte de la columna vertebral para el restablecimento del tejido social y la más que urgente necesidad de un proceso de pacificación nacional. Para ir saliendo de la decadencia, es impensable no poner al deporte como prioridad, por el ejemplo y los múltiples valores que transmite y también por la imagen que da y tiene el potencial de dar ante el mundo.

En este momento, un contingente de 675 deportistas nos representa en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en la ciudad de Barranquilla, Colombia, sin contar a los miembros de sus esquipos de apoyo y directivos; así mismo, algo similar sucederá en 2019 en los Juegos Panamericanos, a celebrarse en Lima, Perú, por no mencionar todos los campeonatos mundiales, convencionales y bajo techo, en cada uno de los ramos del deporte, campeonatos grand prix, selectivos y un largo etcétera, que son los que hacen que el deportista de alto rendimiento esté en continua competencia para mantenerse en un óptimo nivel competitivo rumbo al corte de caja por excelencia que suponen los Juegos Olímpicos cada cuatro años, a celebrarse los siguientes en Tokio, Japón, en 2020.

En 2008, la Conade erogó 99 millones y medio de pesos en el rubro de pago de boletos de avión, y para 2018 (con considerable recorte), el presupuesto aprobado para la dependencia fue de más de 2 mil 100 millones de pesos. Sabidas han sido historias de terror, provocadas por el problema de la logística en los vuelos comerciales en los que se trasladan los deportistas, incluso al extremo de no llegar a tiempo a las competencias o hacerlo con un desgaste que, desde luego, impacta a la hora de las competencias y, por ende, en los resultados.

Muchos despistados diran que no se debe tratar a los deportistas como a una casta privilegiada, pero es que simplemente lo son: sus vidas no son similares a la de los demás jóvenes; las privaciones y los sacrificios, incluidas severas lesiones y largos y tediosos procesos de recuperación, son muchas, máxime al combinar sus actividades deportivas con las académicas, y cargar el peso de la digna representación del país a sus espaldas.

Un ejemplo muy reciente es el lujoso avión Airbus, para 90 pasajeros, que rentó la federación argentina para su selección de futbol antes, durante y después del Mundial de Rusia.

¿No se merecen nuestros deportistas aztecas traslados más dignos y cómodos para tener un, todavía mejor, rendimiento?