Descentralización

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Jul 15, 2018

Desde unas semanas atrás que se anunció la descentralización de varias dependencias federales de la ciudad de México hacia otros estados de la República, han surgido voces de inconformidad, de sindicatos principalmente, diciendo que esa medida va contra los derechos de los burócratas, y que no todos los empleados estarían dispuestos a cambiar su residencia.

Que no panda el cúnico.

La medida anunciada por el futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que inicia hasta el 1º de diciembre próximo, ha dado a conocer algunos beneficios y apoyos que recibirán los trabajadores que estén dispuestos a trasladarse a otros estados.

Este traslado no se va a dar ese día ni en ese mes. Es una medida a mediano plazo, tal vez en dos o tres años se empiece con la descentralización de las secretarías.

Primero, se tienen que encontrar terrenos donde ubicar las oficinas en los estados elegidos, luego planear y realizar la construcción. Mientras se lleva a cabo todo esto, se negociará el traslado de los trabajadores.

Dentro de este proyecto de descentralización, los analistas económicos del gobierno de AMLO consideran una inversión de 125 mil millones de pesos en el sexenio, incluidos 250 millones de pesos para estudios sobre las capacidades físicas de las ciudades que permita calificar su viabilidad y los requerimientos de inversión para infraestructura; mil 400 millones de pesos para los primeros “planes maestros” y los proyectos ejecutivos de la primera etapa, y 20 mil 834 millones de pesos en inversiones de obras con participación del sector privado.

Hay que considerar que toda la infraestructura iniciará de cero, ya que los terrenos que se adquieran deberán dotarlos de los servicios públicos básicos, tanto para las oficinas gubernamentales como para las viviendas de los trabajadores.

En su proyecto de nación, López Obrador señala que el hecho de que prácticamente todo el gobierno federal esté en la Ciudad de México genera una concentración de instituciones y empresas privadas que quieren mantenerse cerca de las dependencias correspondientes con las que tienen relación.

Esto provoca una concentración histórica, en la que 80 por ciento de los 3 millones de personas que trabajan en el gobierno estén en la CDMX. En el documento se indica que, con la desconcentración, se espera una distribución de factores que ayuden en la reactivación económica para la generación de empleo y bienestar de las comunidades.

Esto es, generar más movimientos económicos en las entidades donde se instalarán estas dependencias del gobierno.

Además, contempla que las nuevas tecnologías –que permiten conexiones a distancia– “contribuyan en una mejor gestión de trámites administrativos” para facilitar su operación.

Por otra parte, declaraciones de un académico del Tecnológico de Monterrey, señala que lo que está proponiendo el virtual presidente no es una descentralización, porque descentralizar tiene que ver más con asuntos administrativos, sino que lo que está haciendo es solo llevarse las secretarías lo que, alerta, puede provocar conflictos legales, de derechos adquiridos de los trabajadores y me parece que es una apuesta muy complicada”.

“El traslado va a requerir de un acuerdo con los trabajadores al servicio del estado, en vez de construir viviendas en la Ciudad de México, las vamos a construir en los estados, vamos a utilizar el Fovissste para dar créditos baratos, dar todas las facilidades (...) para que puedan hacer su vida en los estados, facilidades para que estudien sus hijos, mejores condiciones laborales. Nada va a ser por la fuerza, todo por la razón y por el derecho. Los vamos a convencer”, dijo el tabasqueño en un video publicado en noviembre de 2017.

Una de las acciones que podrían llevar a cabo con el personal es poner en práctica un programa de retiro voluntario, donde el trabajador que no acepte su cambio de residencia se le liquide con todas las de la ley, y al ubicar a la dependencia en el estado asignado se contrate a personas de la localidad para impulsar el desarrollo económico de la región. Así se matarían dos pájaros de un tiro.

Según lo anunciado, en Guerrero, la Secretaría de Salud se establecería en Chilpancingo, donde esperamos que los programas que tiene asignados los desarrolle como deben ser y no como actualmente se llevan a cabo.

Ejemplo es la campaña contra el dengue, la chikungunya y el zika, que hace unos dos o tres años se incrementaron los casos de estas enfermedades porque, se decía entonces, que fumigaban con pura agua.

También, a principios de este año, no había recursos para comprar material para el combate de estas mismas enfermedades porque, se decía, que todo lo canalizaban a las campañas políticas. Ya pasaron las elecciones y sigue sin haber suficiente material para combatir estos males.

Ojalá el cambio de residencia de las secretarías de estado sirva para mejorar y no para empeorar. n