En honor a Miroslava Breach

Escrito por  Sergio Ferrer Mar 26, 2018

Factor narcopolítica. Contaminación, personas desplazadas, pozos, tala, narcotráfico. Marcela Turati informó en nota de diciembre de 2017 que, según declaraciones de testigos protegidos durante la audiencia de vinculación a proceso a Juan Carlos Moreno como operador del asesinato de la periodista Miroslava Breach, notas que ella publicó sobre el precandidato narcotraficante del PRI a presidente de Chínipas, además del involucramiento de panistas, son parte del entretejido que existe sobre la hipótesis del homicidio de la mujer valiente que le pisó los callos al diablo, según dijo el insolente gobernador de Chihuahua, Javier Corral.

Además de la ofensa perpetrada contra su familia con estos dichos, nos enfrentamos a un régimen político que hará cualquier cosa por cubrir los demoniacos tratos que tienen a México hundido en la impunidad, la corrupción y la violencia.

Miroslava tuvo frente a sí un gobierno que sería capaz de justificar el asesinato de una periodista para tapar las cloacas de podredumbre narcopolítica que están jodiendo al país.

Tuvo frente a sí a un gobernador que fue omiso ante las alertas y que seguramente esperaba tapar la amarga destrucción de la sierra Tarahumara, de aquel lugar que muchos mexicanos no conocíamos más allá de su nombre, pero que sería a través de las notas de Miroslava que sabríamos de la crisis de cientos de familias desplazadas de los pueblos serranos de Chihuahua que han tenido que dejar sus hogares expulsados por grupos de sicarios. Problema que, podría asegurar, no se ha resuelto. Problema que supe ya que balas cobardes te habían asesinado, Miroslava.

En una nota de Miroslava, si la viéramos de reojo, podría asegurarse que estaba hablando de Guerrero; el primer párrafo describe cosas que en el estado están ocurriendo.

La compañera periodista es ejemplo de dignidad y compromiso con los derechos humanos, con la vida misma. Es nuestro refugio de honor, su voz habita en la esencia de la lucha por la libertad. Es una bofetada seca a los dichos de gente como Vargas Llosa, quien aseguró que los asesinatos de periodistas son en gran parte culpa de la libertad de prensa, que les permite decir cosas que antes no se permitían.

Es absurdo pensar que ahora los reporteros se deben quedar callados, que sólo deben publicar noticias acordes a la comunicación oficial del gobierno e inundar el espectro las redes de información y los diarios de aplausos y propaganda a funcionarios públicos, verdades a medias, notas a modo sin investigación o doblegarse a los mandatos de tal o cual político, candidato o grupo criminal.

Es importante señalar que hay personas que manejan información y obtienen un lucro al suscribirse como medios de comunicación, pero en realidad desinforman, revictimizan, ofenden o chantajean, y se postran lejos de mejorar su acercamiento a un oficio importante en cualquier lugar como es el periodismo. Sin embargo, esto no implica que se hable de que es algo malo la libertad de expresión, no; aquí, considero, entra la participación ciudadana que debe reclamar, por una parte, a los “medios” generar contenidos útiles, fundamentados y de calidad, e incluso más allá: exigir el uso adecuado del gasto público destinado a publicidad oficial.

Al comprar tal o cual político la fidelidad del comunicador, el flujo de información se pervierte, se exige que no haya notas “en contra”, que se omita cualquier información que denuncie actos de corrupción o negligencia. Les da el aparente derecho de tener mercenarios de contenidos en el mejor de los casos porque hay otros hechos, los cuales implican violencia a través de amenazas, intimidación, agresiones del político mismo o de su gente, a efecto de nulificar algún atisbo de periodismo responsable.

Tenemos, entonces, además de las agresiones registradas contra la libertad de expresión en perjuicio de reporteros que cubrían algún evento, casos en La Montaña que advierten la hostilidad de funcionarios públicos o candidatos. Gente pervertida en el poder que maquiavélicamente buscan perpetuar sus privilegios y abusos.

Estamos frente a una democracia simulada, por lo que existen razones para no aplaudir, afirma Artículo19 en su más reciente informe. México sigue siendo el país más peligroso para ejercer el periodismo en América Latina, y los niveles de violencia a los que se enfrentan quienes buscan informar son comparables con aquellos países en situación de guerra declarada.

Zonas de silencio, espionaje a periodistas y defensores de derechos humanos, criminalización del periodista, censura sutil de la publicidad oficial, son sólo algunas de las complejidades que aborda el informe disponible en Internet.

Este año Artículo 19 activará la Red Rompe el Miedo, que tiene entre sus objetivos fortalecer herramientas, procesos y redes para la protección y seguridad de los periodistas y de su trabajo en coberturas de alto riesgo y en contextos de movilizaciones sociales.

Para el contexto electoral, la Red establecerá un centro de monitoreo nacional y al menos 10 centros estatales, para verificar y visibilizar agresiones a la prensa y a personas que integren la Red, así como actos que obstaculicen el ejercicio de los derechos a la libertad de expresión y a la información, que se registren en el marco del proceso electoral.

Es así que entre el oleaje de hechos, acciones u omisiones, debemos navegar en el barco de la información fidedigna, de la participación social, hasta arribar a la justicia, a la verdad, con la bandera de dignidad. n