Socavones en la Ciudad de México

Escrito por  Esthela Damián Peralta Sep 06, 2017

En la Ciudad de México la aparición de socavones no cesa. Tan sólo en los últimos días, tres hundimientos se registraron en las delegaciones Benito Juárez, Álvaro Obregón y Coyoacán.

Según reportes, esa falla se ha ido poco a poco expandiendo y ya alcanzaba una dimensión superior a los tres metros de diámetro.

En la delegación Álvaro Obregón un taxi cayó en una oquedad en Calle 4, de la colonia Tolteca, en una zona donde se llevaban a cabo obras para la reparación de la red hidráulica, que al parecer estaban señalizadas.

Estos hechos nos traen a la memoria lo ocurrido durante los primeros cinco meses de 2014, cuando 21 socavones causaron estragos en el Distrito Federal, y se sumaron a los 289 que desde 2010 tiene registrados el Sistema de Aguas de la Ciudad de México.

Los casos de mayor peligro sucedieron en los carriles centrales de Periférico a la altura de Legaria, en enero de este año, que paralizaron la vialidad por un día, y el más reciente, ayer, en Iztapalapa, que obligó al desalojo de 15 familias. 200 kilómetros de la red hídrica eran entonces los más urgentes de ser sustituidos.

Las razones de los hundimientos se deben a que las redes primarias y secundarias de drenaje y agua potable tienen entre 60 y 100 años de operación, al hundimiento natural de la ciudad, a las grietas que existen en la zona oriente y a que el material que predomina en las tuberías es concreto.

El Sistema de Aguas de la Ciudad de México ha ubicado 200 kilómetros de tuberías, de los 13 mil con que cuenta el sistema hídrico de la capital, que necesitan urgentemente ser cambiadas.

Estos 200 kilómetros se encuentran en los colectores de Hangares, 13 Sur Montevideo, Héroes, Granjas, Luis Manuel Rojas, las avenidas Del Taller Puebla, La Conchita, Taxqueña, Agujas, Oriente 110, Oriente 108, Rama Plutarco, Yucatán, Stand de Tiro, Eje Central,  599 y Pinos, construidos entre 1930 y 1994 que serían cambiados en la primera fase, de aprobarse el presupuesto estimado en 6 mil millones de pesos.

El concreto de la tubería actual es erosionado por los gases que contienen ácido sulfhídrico y metano, además de que no puede adaptarse al hundimiento natural de la ciudad.

En temporada de lluvias las fisuras dejan escapar el agua que reblandece el terreno, y la parte del líquido que regresa a las tuberías arrastra tierra del subsuelo, lo cual forma la oquedad; al pasar los vehículos se produce el hundimiento.

De los socavones registrados hasta ahora, 96 por ciento se produjeron por las redes de drenaje, y 4 por ciento en las redes de agua potable que están relacionadas con fallas de la tubería de desagüe, excavaciones de las redes de Telmex, de la Comisión Federal de Electricidad, de gas natural y de televisión por cable, y con la presión del agua.

Estas grietas en la tierra han generado casos alarmantes, como cuando una pipa de agua cargada con 5 mil litros cayó en un socavón que se formó en la explanada sur de la Catedral Metropolitana, en el Centro Histórico de la ciudad, por la ruptura de una línea de agua potable.

Afortunadamente, no ha habido casos en que caiga una persona en algún socavón, pero es un peligro latente. El promedio de antigüedad de las tuberías que tenemos en la capital es de 60 a 100 años.

El problema tiene grandes magnitudes y se ha manifestado en la megacaverna ubicada debajo de la Central Camionera Poniente, en la zona  de Observatorio, que fue generada por una fuga en la tubería de drenaje y alcanza 14 metros de largo y 10 de ancho y 14 de profundidad.

Aunque la caverna fue ubicada gracias a una inspección de rutina, evidenció la necesidad de sustituir los conectores ante el riesgo para los habitantes.

Expertos afirman que las zonas lacustres, ubicadas en el centro y el oriente, cerca del actual aeropuerto, Chalco, Iztapalapa e Iztacalco, ubicadas sobre el terreno del antiguo lago de Texcoco y húmedas por naturaleza, son las que corren más riesgo de presentar la socavación.

Además, debido a que las tuberías fueron instaladas para un tamaño diferente de población, no logran soportar el flujo actual.

Y es que cuando esas tuberías se hicieron había menos habitantes y menos usos de drenajes, y daban abasto; ahora que se llenan tanto aumentan su peso, y si ya había una pequeña fuguita, va haciendo lo que se llama la socavación. n