Bronce, mármol y poesía

Escrito por  Ginés Sánchez I/II Mar 23, 2021

El Benemérito de las Américas, don Benito Juárez García, uno de los íconos del nuevo continente y el cual su nombre y huella no sólo están en leyes, mármol y bronce, sino también en las letras. A continuación, una brevísima selección de fragmentos de algunas piezas poéticas, discursos o epístolas que escribieron grandes personajes de la historia universal.

El escritor francés, Víctor Hugo, quien paradójicamente escribió a Juárez suplicando el indulto del ya malogrado emperador austríaco en 1867, escribía en 1863, en los inicios de la pérfida invasión europea en nuestro país: “(...) Esperad. Vuestra heroica resistencia se apoya en el derecho, y tiene en su favor la certidumbre de la justicia”.

El médico, periodista y político republicano francés, Georges Clemenceau asentaba en misiva fechada en septiembre de 1867: “(...) Verdad que es mucha la imbecilidad humana, pero ellos se encuentran a la cabeza y, como tales, es a ellos a los que hay que mirar. Yo no tengo ninguna piedad para esas gentes (los monárquicos); compadecer al lobo es cometer un crimen con los corderos. (...). Creedme: todas esas gentes son iguales y se apoyan unos a otros. Benito Juárez está en lo justo.”

El afamado periodista y político mexicano, Jesús Urueta pronunciaba en Chihuahua un discurso en 1906 en el que decía en parte: “(...) En esta lucha, el emperador francés representaba la barbarie, y Juárez, la civilización. La pobre cabaña de Guelatao venció en dignidad, en honor, en humildad, al trono brillante de Versalles.”

El poeta y político liberal mexicano, miembro de la generación de “hombres que parecían gigantes”, Guillermo Prieto, escribía: “Esclavo del derecho, custodio de la idea que promete a los pueblos los goces y la paz, debió sus lauros todos a que llevaba en alto, como un eterno lema: justicia y libertad. (...) Rindámosle homenaje, cubramos de coronas con reverentes almas su excelso pedestal, y mostrémoslo orgulloso al mundo, cual modelo, entre efluvios de gloria (...)”.

El gran fabulista mexicano nacido en Jalisco, José Rosas Moreno sentenció: “El hombre valeroso que te ciñó de gloria, el que invocando la justicia santa enalteció los fastos de tu historia y el cetro destrozó bajo su planta. El genio poderoso, el que a la Europa entera hizo respetar un día, el que empuñó triunfante tu bandera, yace en el polvo de la tumba fría (...)”.

El escritor, jurisconsulto, político y diplomático mexicano decimonónico don Ignacio Mariscal consignaba en 1880: “(...) ¿Buscas el epitafio? En esas leyes contémplalo, en que altivo el mexicano su gloria encuentra y su robusta égida. ¿Por monumento igual –decidme, ¡oh reyes!–, la púrpura y el cetro soberano no dierais, y también la inútil vida?”

El poeta tapatío, Antonio Zaragoza escribió: “(...) ¡Qué majestad callada hay en tu sueño supremo de gloria! Aquí se respira el alma emancipada, el ambiente sereno de la historia. Tu fama durará.”

La poetisa veracruzana, Josefa Murillo, a su vez recitó: “¡Oh, padre de los libres, cuya gloria se levanta inmortal en mi conciencia! El derecho te debe su victoria, y la patria, su santa independencia”. n