El delito de lesiones

Escrito por  Eduardo López Betancourt Feb 22, 2021

El antiguo Derecho Romano jamás encuadró el delito de lesiones, por encontrarse catalogadas dentro de las injurias, o porque en algunos casos se les consideraba como homicidio tentado. La Ley de las XII Tablas sancionaba las injurias con 300 ases, si era una fractura a algún hueso del cuerpo humano, disminuyéndola a 150 si el agredido era siervo. En caso de que se tratara de un miembro se sancionaba con la Ley del Talión.

Ya con el Derecho Pretorio se suprimió esta práctica del Talión, sustituyéndola por una pena pecuniaria, cuyo monto era estipulado por el injuriado, con la salvedad de que el juez podía disminuirla si la consideraba excesiva. Con el Derecho Justiniano se eliminó la práctica de que el injuriado estipulara el monto de la sanción. Pero en una y otra etapa del Derecho Romano, a las lesiones no se les dejó de considerar como injurias.

Posteriormente, con la Lex Cornelia, la jurisprudencia dividió las injurias en atroces y leves, quedando incorporadas a las primeras las ofensas físicas. Asimismo, se consideró que si alguien agredía a otra persona con el fin de matarla, pero no lograba su fin, se castigaría como homicidio en grado de tentativa.

En la Edad Media se usaron los conceptos romanos con algunas modificaciones para adecuarse al Derecho Bárbaro, que se encontraba en sus comienzos, pero que influyó en gran medida en los pueblos de nueva formación.

“Los bárbaros distinguieron las heridas, dividiéndolas en Schlage (lesiones y golpes), Blutwenden (heridas propiamente dichas) y Verstünmlugen (mutilaciones); sus leyes, estatutos y reglamentos señalaron con minuciosa y circunstanciada enumeración los distintos casos de lesiones, dando a cada una un nombre especial y sujetando las heridas, mutilaciones y malos tratamientos a un cuidadoso arancel en el que se recorría todo el cuerpo humano, de la cabeza a los pies, para regular la tarifa por aplicar, costumbre ésta que se conservó por mucho tiempo entre los pueblos de origen bárbaro”.

En el Derecho Español, en las Partidas, se refleja la gran influencia del Derecho Romano, por no consignar el delito de lesiones expresamente, incorporándolo dentro de las injurias u homicidio tentado. En la Novísima Recopilación encontramos que su título XXI lleva el nombre de homicidios y heridas, pero en relación a estas últimas sólo se enumeran casos particulares en que la pena se agrava o equipara a la del homicidio.

En el Fuero Juzgo y en el Fuero Real se hace un inventario detallado de las heridas, malos tratos y mutilaciones, especificando si es una simple contusión, rompimiento de la piel, hasta fractura del hueso, tomando en cuenta los medios empleados, la calidad del sujeto que sufre la agresión y el resultado de la acción, imponiendo una sanción pecuniaria en el caso de que se haya efectuado sin malicia, ya que de haberse llevado a cabo con toda la intención, se imponía la Ley del Talión.

Más adelante en la historia encontramos que el Código Austriaco de 1803 fue uno de los primeros en considerar la lesión como un delito autónomo. Así, el Código Austriaco de 1803 señala:

“Artículo 136. El que con intención de dañar a otro le hiera gravemente o le cause lesión grave o le ocasione alguna alteración en su salud, se hace reo de delito”.

Sin embargo, esta definición no fue seguida por el Código Francés, el cual establece que será castigado con la pena de reclusión todo el que cause heridas o diere golpes, de cuyos actos de violencia resultare una enfermedad o incapacidad para trabajar por más de veinte días; pero como esta definición no cubre todos los daños que se pueden ocasionar a la salud, la jurisprudencia señaló que se debía entender por heridas y golpes a todas las lesiones personales, externas o internas, cualquiera que sea su causa.

EI Código Español de 1822 definió materialmente las lesiones considerando como tales las heridas, golpes y malos tratos y en el Artículo 635, tipificó el daño causado por la aplicación o injerencia de venenos y substancias tóxicas, suministrados sin ánimo de matar. También el Código Belga de 1867, en el Artículo 398, da una definición material de las lesiones que se complementa, por lo que se refiere a las enfermedades, administración de substancias nocivas, etcétera.

Algunos códigos latinoamericanos adoptaron la posición del Código Francés, pero este concepto fue superado por los códigos modernos, aceptando en su mayoría que las lesiones no solo se refieren a los daños ocasionados en la anatomía del ser humano sino también en cualquier daño en la salud de cualquier individuo, considerando de esta manera como lesión a todo daño en el cuerpo o alteración de la salud, siempre que sea producido por una causa externa. Es así como evolucionó la definición del delito de lesión, de ser un delito que comprendía exclusivamente los daños físicos ocasionados en la integridad corporal de una persona, a una concepción en la que se atiende a todo daño ocasionado en la salud del individuo. n