Las mañaneras y el INAI

Escrito por  Ginés Sánchez Ene 26, 2021

Mucha polémica han causado las declaraciones del Presidente en torno a la posible reestructura o de plano desaparición de algunos organismos autónomos, buena parte burocracia parasitaria y dorada, creada en la época neoliberal para avalar saqueos de todo tipo, con un barniz hipócrita de transparencia y contrapesos, que más que nada han resultado en una onerosa duplicidad de funciones.

Ahora que las conferencias mañaneras de la presidencia de la República se parecen, en no poco, al INAI, si, es un ejercicio inédito y de suma utilidad para los ciudadanos y para el gobierno federal mismo, pero el aspecto de su similitud con los antes ya citados organismos (con énfasis en el INAI) radica en que, si, se han hecho públicos muchos abusos, saqueos y bajezas de sexenios pasados, e incluso del de hoy en funciones, pero a la hora de que se aplique la justicia y la ley por todo lo que ahí se expone, la comodísima Fiscalía General de la República y su falso estatus jurídico de autónoma funge como un escudo para el Presidente, cuando no es que se culpa al Poder Judicial; el fiscal Gertz Manero es como una botarga escondida, que nadie ve ni oye, pero que, eso sí, cada día quepa menos duda: sus resultados son casi nulos. Ni para “verdades históricas” ha dado, pues.

En el caso del, tan en boga en estos últimos días, INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales), servía también para una maldita cosa: indignarnos y escandalizarnos, eso cuando dicho instituto no negaba (o aún lo hace) de plano la información solicitada.

En resumen: tanto el INAI como las conferencias mañaneras sólo han servido para hacer encabronar a la gente común, mas no para que los hechos divulgados sean castigados; a Genaro García Luna, por ejemplo, tuvo que ser el país del norte el que lo procesó; Felipe Calderón sigue en México, burlándose no sólo del actual gobierno, sino de todos los mexicanos; mismo caso del tragicómico Vicente Fox, y (aunque menos estridente) Enrique Peña Nieto, y claro, sus respectivos, en su momento, miembros de gabinete. Aquí, con excepción de Rosario Robles, que es el único personaje de altos vuelos al que la justicia ha alcanzado y hecho que pague sus crímenes, porque el desvío de dinero público es eso: un crimen vil. No está de sobra dejar de soslayar, por cierto, el tufo a venganza en el caso de la también ex jefa de Gobierno del entonces Distrito Federal.

Las conferencias mañaneras, hay que decir en su descargo, son eficaces en dar a conocer, a diario y de frente, las diversas acciones de gobierno, pero en cuanto a que se deriven castigos por casos de corrupción que ahí se ventilan para funcionarios y ex funcionarios públicos en ellos involucrados se refiere, son casi idénticos al INAI (antes IFAI); sirven sólo para, por poner un ejemplo, que una mujer se entera que su esposo le es infiel y que le ha sustraído recursos de alguna cuenta bancaria (le ha robado dinero), y no puede sino llorar, deprimirse y rezar, porque no hay justicia, ni terrenal ni divina, que la ampare. Son, tristemente, las similitudes de las mañaneras, el INAI y nuestro sistema de procuración y administración de justicia, pero (sobre todo) la voluntad política de acciones punitivas que sirvan, además de aplicar la justicia, para sentar importantes precedentes al respecto. n