La evaluación del proceso de enseñanza en las ciencias jurídicas

Escrito por  Eduardo López Betancourt Dic 21, 2020

Sin lugar a dudas, uno de los momentos más complicados del proceso enseñanza aprendizaje es la evaluación; evaluar pedagógicamente significa medir los conocimientos, cuántos de éstos han sido adquiridos por los alumnos, cuánto han aprendido durante un curso los estudiantes.

Se considera de manera equivocada que la evaluación sólo se refiere a los alumnos; esto es un error; en realidad, la evaluación abarca no sólo a los alumnos, sino principalmente al maestro; cuando se realiza, se está midiendo, en primer lugar, el esfuerzo realizado por el docente; si éste ha cumplido cabalmente su trabajo, sus alumnos tendrán forzosamente que tener notas aprobatorias; si, por el contrario, el maestro no ha trabajado durante el curso, ha sido irresponsable, se ha marginado del compromiso que implica el proceso de enseñanza aprendizaje, forzosamente los resultados serán nocivos para el grupo, y por tanto habrá de comprobarse que ese señor que se dedica a la docencia no tiene ninguna capacidad para realizar ese trabajo tan delicado.

En este contexto, se tiene que entender la evaluación en doble sentido: por lo que se refiere al maestro, a su trabajo escolar, y por lo que se refiere a los alumnos, en cuanto a la nota que deberán de obtener después de la presentación de diversos medios de evaluación.

Evaluar, ¿qué significa? Implica medir conocimientos, y tiene que realizarse mediante varios mecanismos; no es posible evaluar mediante un solo factor como puede ser la aplicación de exámenes; el maestro para medir los conocimientos de sus alumnos, tiene que considerar el mayor número de elementos, por ejemplo, pruebas parciales, prueba final, tareas, asistencia, participación, emoción que el alumno manifieste en el momento de participar en las clases, en fin, entre mayor sea el número de aspectos que tome en cuenta el docente para anotar la calificación, más justo se podrá considerar el resultado evaluativo de un alumno.

Evaluar, que es medir los conocimientos, como ya quedó anotado, constituye un momento difícil en el trabajo escolar, esto es: ¿cómo se puede medir la capacidad intelectual de un estudiante? Si se tratara de saber cuál es el peso de un objeto, es relativamente sencillo; asimismo, medir lo largo de un camino, no constituye mayor problema; empero, ¿cómo se puede evaluar el conocimiento del estudiante?, ¿cómo se puede decir que un estudiante está preparado para tener éxito en la vida?, porque esa es la finalidad de la clase y en general, de un plan de estudios, que el alumno logre triunfar, venciendo los obstáculos que le presente la vida diaria; resulta con frecuencia que un estudiante que ha obtenido notas muy bajas durante su ciclo escolar sale de la escuela y es un vencedor. De ahí, que la evaluación anotada es poco afortunada; por el contrario, con frecuencia alumnos con notas brillantes en la escuela, en la vida diaria, muestran una total ineptitud, incapacidad y son unos fracasados, a pesar de sus notas de excelencia en su trabajo escolar; en síntesis, la realidad nos demuestra que nos equivocamos con frecuencia al anotar la calificación de los alumnos.

De la anterior manera, los aspectos relacionados con la comprobación y evaluación del rendimiento escolar y de los objetivos de la educación son motivo de apasionada discusión entre científicos, pedagogos y estudiosos de toda naturaleza. n