El agua en el México antiguo

Escrito por  Eduardo López Betancourt Nov 09, 2020

Durante la época prehispánica, la cuestión del agua fue de vital importancia para los pueblos mesoamericanos, que basaron su cultura en la agricultura. En la mayoría de estas civilizaciones, la propiedad de las tierras dependía de la clase social a la cual se pertenecía; así tenemos, por ejemplo, en los aztecas, cinco tipos de tenencia de la tierra: pillalli, tierras antiguas, propiedad de los pipitzin; teotlalpan, tierras de los dioses, utilizadas para sostener económicamente los cultos; milchimalli, tierras destinadas a satisfacer las necesidades del ejército; altepetlalli, utilizadas para los gastos de todo el pueblo; y calpulli, que era la parcela de tierra propiedad de un jefe de familia, perteneciente a un barrio.

Al agua, fundamental para su subsistencia, se le consideraba sagrada, y se le representaba como diferentes deidades; entre los aztecas, Tláloc, dios de la lluvia y las tempestades; su altar se situaba en la cima del Templo Mayor, junto con el Huitzilopochtli (dios de la guerra). A Tláloc se atribuían fenómenos como inundaciones, sequías, nieve, granizo, hielo y rayos, por lo que se le trataba de complacer lo más posible.

Se veneraba también a Chalchiuticue como diosa de las aguas, los mares, los lagos, los ríos, torrentes y manantiales; la adoración de la diosa del agua resultaba fundamental en las obras de conducción de agua y en los canales.

El pueblo maya, otra de las grandes culturas prehispánicas, realizó importantes obras para contener el líquido, como aljibes; en ciudades como Chichen Itzá, existen dos pozos naturales, y cenotes que abastecen de agua subterránea.

Posteriormente, para tener un somero panorama del proceder en materia de administración de aguas de los conquistadores españoles debemos analizar las legislaciones medievales referentes al tema, muchas influenciadas por el derecho romano, al cruce de toda esta legislación con las disposiciones moriscas, que los árabes impusieron durante sus años de dominación en la España previa al descubrimiento del Nuevo Mundo.

Los romanos fueron los primeros legisladores con relación a las aguas; a partir del siglo V y ya en los primeros años del siglo VI, se instalaron los visigodos como grupo predominante, y permitieron a los habitantes hispanos mantener sus leyes y costumbres de origen romano, no obstante establecían las propias. Se estima que el primer código godo romano apareció en el siglo VII, publicado en latín cinco siglos después, conocido como el Fuero Juzgo.

La monarquía de origen visigótico fue desplazada por la invasión mora (proveniente del norte de África), que avanzó rápido, a comienzos del año 711. Conquistando prácticamente toda la península, los moros, aunque divididos entre sí, comenzaron a aplicar sus propias leyes en los territorios que dominaron. El resto de la península Ibérica retuvo las leyes godo romanas.

Así, fueron apareciendo las recopilaciones de leyes que se publicaron en diversos periodos: el Fuero Viejo de Castilla, el Fuero Real de León, el Fuero Real de Castilla y de León y, ya a fines del siglo XIII, las famosas Siete Partidas de Alfonso X, El Sabio, las cuales entraron en vigor a mediados del siglo siguiente. Posterior a Las Siete Partidas fue el Ordenamiento de Alcalá de Henares y otras recopilaciones de códigos y de leyes.

En relación con el derecho de aguas, los códigos reconocían leyes y costumbres locales, formulándose las leyes generales sujetas a las locales cuando estaban escritas y bien establecidas.

El Fuero Juzgo (siglo VII), que muy poco trataba sobre aguas, se limitaba a obligar la no obstrucción de los cursos de los ríos más importantes; los diques sólo podían ser construidos hasta la mitad de un curso de agua. Asimismo penalizaba severamente a quienes robaren agua destinada al riego. n