Delitos de piratería de servicios de radiodifusión

Escrito por  Eduardo López Betancourt Jul 20, 2020

El pasado 1º de julio se publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma al Código Penal Federal por la cual se adicionan diversos preceptos al ordenamiento para sancionar diversas conductas relacionadas con el aprovechamiento indebido de señales de servicios de radiodifusión y telecomunicación, actos que se asocian generalmente con la idea de piratería de señales de radiodifusión.

La reforma introduce en el capítulo de delitos en Materia de Vías de Comunicación y Correspondencia, adiciones al artículo 168 bis, imponiendo la pena de seis meses a dos años de prisión y de trescientos a tres mil días multa, a quien sin derecho realice las siguientes conductas. Primero, a quien descifre o decodifique señales de telecomunicaciones distintas a las de satélite portadoras de programas. En segundo lugar, a quien transmita la propiedad, uso o goce de aparatos, instrumentos o información que permitan descifrar o decodificar señales de telecomunicaciones distintas a las de satélite portadoras de programas. Y en tercer lugar, a quien reciba o distribuya una señal de satélite cifrada portadora de programas originalmente codificada, sin la autorización del distribuidor legal de la señal.

De este modo, la reforma al Código Penal prevé sancionar aquellos actos en los cuales, mediante dispositivos o medios técnicos, se descifra la señal de telecomunicaciones que permite acceder a un contenido audiovisual o programa. Se sanciona igualmente el tráfico de cualquier aparato que permita llevar a cabo ese aprovechamiento indebido del contenido audiovisual.

Por lo que hace a la reforma al artículo 424 bis, se sanciona con una pena de prisión de tres a diez años y de dos mil a veinte mil días multa, a quien produzca, reproduzca, introduzca al país, almacene, transporte, distribuya, venda o arriende copias de obras, fonogramas, videogramas o libros, protegidos por la Ley Federal del Derecho de Autor, en forma dolosa, con fin de especulación comercial y sin la autorización que en los términos de la citada Ley deba otorgar el titular de los derechos de autor o de los derechos conexos. Se trata del delito conocido de piratería de obras protegidas.

La misma sanción se impondrá a quienes, a sabiendas, aporten o provean de cualquier forma, materias primas o insumos destinados a la producción o reproducción de obras, fonogramas, videogramas o libros protegidos por la legislación de derechos de autor.

La misma pena se prevé para quien fabrique con fin de lucro un dispositivo o sistema cuya finalidad sea desactivar los dispositivos electrónicos de protección de un programa de computación, así como para quien grabe, transmita o realice una copia total o parcial de una obra cinematográfica protegida, exhibida en una sala de cine o lugares que hagan sus veces, sin la autorización del titular del derecho de autor o derechos conexos.

Estos delitos encuentran su antecedente en la reforma del 17 de mayo de 1999, que adicionó los artículos 424 Bis y 424 Ter, y además determinó la consideración procesal de los mismos como delitos graves, con lo cual se abrió la puerta a una intensificación de la persecución de los mismos.

Estas reformas dan la base legal para la persecución de la piratería, término de amplio alcance, que se emplea para denominar actos violatorios de propiedad intelectual en general. Un producto “pirata” puede ser tanto una copia ilícita de una obra artística protegida, como una imitación o falsificación de un producto de una marca protegida por la legislación en materia de propiedad industrial. En los delitos señalados, el pirata es quien utiliza indebidamente una señal portadora de programas. n