Apolonia Rumbo es la encargada de pegar los papeles de colores en el cuerpo y los conos o picos, mientras Eloína Severiano y Cintia Ramos cortan las tiras de papel de china de colores para hacer figuras variadas. Apolonia Rumbo es la encargada de pegar los papeles de colores en el cuerpo y los conos o picos, mientras Eloína Severiano y Cintia Ramos cortan las tiras de papel de china de colores para hacer figuras variadas. Foto: Rodolfo Valadez Luviano

Elaborar piñatas, tradición popular desde hace 22 años en Tecpan

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano Dic 03, 2017

Cuatro mujeres aportan su inspiración para crear las piezas multicolores o de figuras de personajes de moda


Tecpan, 2 de diciembre. Apolonia Rumbo es la encargada de pegar los papeles de colores en el cuerpo y los conos o picos, mientras Eloína Severiano y Cintia Ramos cortan las tiras de papel de china de colores para hacer figuras variadas. Ellas conforman la piñatería La Gaviota, una de las más populares de Tecpan desde hace 22 años, en que comenzaron con la fabricación de piñatas.

La idea surgió de Berenice Barón Severiano hace 22 años, cuando se dio cuenta de su interés por la elaboración de piñatas. “Primero hice unas de cartón a las que les puse bolsas de plástico, pero después -contó- comencé a hacerlas de cartón con periódico y engrudo, a las que les puse papeles de colores, de acuerdo a como son las piñatas tradicionales”.

Recordó que al paso de los meses, decidió instalar su pequeño taller en el corredor de su casa, -donde está hasta hoy-, y después se sumaron las compañeras, y la pequeña empresa creció hasta convertirse en una sociedad familiar.

Debido a la aceptación que tuvieron sus piñatas, las ventas se elevaron y con ello el trabajo diario, dijo mientras mostraba las piñatas de colores que colgaban del tirante del techo en el interior de su casa que habilitó como bodega para almacenar la producción del día.

Diariamente las cuatro mujeres fabrican unas 30 piñatas, las cuales venden a tres por 100 pesos, pero si el cliente quiere algo especial el precio sube. Hay ocasiones en que los clientes piden piñatas especiales con la figura o forma de algún personaje en especial, como el de las caricaturas del momento, como Bob Esponja, El Hombre Araña, Frozen, Kasimeritos o Batman, esas obviamente son un poquito más caras, agregó en entrevista.

En el taller, Berenice pega con engrudo, -que hacen de harina de maíz y agua hervida, de acuerdo a la receta tradicional-, el periódico para dar la forma a la pera que es el corazón de la piñata, y que también puede ser una olla de barro, Apolonia corta y pega el cartón para hacer los picos, o, si el pedido lo exige, los brazos y piernas del personaje a crear.

Por su lado, Eloina, de 72 años, la de mayor edad de las cuatro, corta con tijeras el papel de china de colores para hacer las figuras que adornarán el cuerpo de la piñata. Finalmente, Cintia, es la encargada de adornar la piñata antes de colgarla en un techado que está al frente de la casa, donde las exhiben a la gente que pasa por la avenida San Bartolo, en el barrio de La Capilla.

El trabajo, desde hace cinco días, se incrementó en el taller, manifestó Apolonia, quien asegura que diciembre es el mes en que más ventas tienen, por lo tanto, se debe trabajar a marchas forzadas para abastecer los pedidos que llegan continuamente. Otra fecha donde también la demanda se eleva, recordó, es abril, por el Día del Niño.

Al caer la tarde, cada una deja sus herramientas en su lugar dentro del taller y se despide, sabedoras de que al día siguiente regresarán al trabajo, con el deseo de que la pequeña empresa familia continúe por muchos años más, según expresaron las artesanas.