El petate del muerto

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Dic 03, 2017

El lunes pasado se dio el destape del pre candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República, señalando el dedazo a José Antonio Meade Kuribreña, simpatizante del tricolor, pero no militante.

El ex secretario de Hacienda ese mismo día presentó su renuncia al cargo que ostentaba, deseándole el presidente Enrique Peña Nieto suerte en su nueva encomienda.

De inmediato, este personaje se dirigió a las oficinas centrales del PRI donde dio inicio el besamanos, y el rosario de elogios para el elegido por el dedazo.

Además de la cargada que empezó desde el lunes, también empezaron las descalificaciones al Frente Ciudadano por México y al dirigente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador por parte de Meade Kuribreña. Bueno, así es el libreto que le dieron.

Si esto es el principio, imaginemos cómo va a estar todo el tiempo de las campañas. Los candidatos ya no se dedican a hacer propuestas, ofrecimientos y promesas, aunque no las cumplan, sino que cada vez se dedican más a tratar de desprestigiar a los demás contendientes, inventando cosas o magnificando las pequeñas.

Una declaración precisamente de este pre candidote de Meade, y que me llamó la atención, es que dijo que AMLO y Ricardo Anaya (PAN) tienen hambre de poder. El burro hablando de orejas. O, el comal le dijo a la olla.

El mismo personaje junto con el dirigente nacional del PRI andan tratando de meterle miedo a la ciudadanía con el petate del muerto, en el sentido de decir que si gana López Obrado estaríamos como en Venezuela. No hay que ir tan lejos para hacer este comparativo, nada más hay que ir a cualquier comunidad de La Montaña de Guerrero para ver la prosperidad que nos han traído 80 años de gobiernos priístas y 12 de panistas

Bien dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Estos personajes oficialistas sólo ven lo que quieren ver. No les interesa la necesidad del pueblo, las carencias que aún sufren las comunidades de todo el país.

Mientras el pueblo tiene que ajustarse el cinturón para hacer rendir los 88.36 pesotes diarios que recientemente se autorizaron al salario mínimo, los políticos y funcionarios se despachan con la cuchara grande, otorgándose a sí mismos grandes sueldos, bonos y prestaciones que son un insulto para la mayoría del pueblo. No tienen llenadera en cuestión de dinero. Hay una canción, creo que chilena, que dice: De su ventana se ve la plaza, nuestra miseria no está visible…

Como los recorridos que hacen de su casa al trabajo, ya sea al Congreso o a alguna oficina de gobierno, ven sólo lo bonito que hay en el camino, deberían de visitar las comunidades de cualquier estado, para que comprueben la realidad del pueblo mexicano y no estén haciendo comparaciones con Venezuela.

En nuestro estado tenemos como ejemplo a Cochoapa el Grande, considerado el municipio más pobre del país, equiparándolo con poblaciones africanas que están en las mismas condiciones.

En el censo de 2010, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) lo catalogó como el municipio con mayor grado de marginación y rezago social en todo el país.

Según el informe hasta 2010, 80.56 por ciento de las viviendas particulares habitadas no disponen de excusado o sanitario; 62.5 por ciento de población de 15 años o más es analfabeta; 100 por ciento de población sin derecho-habiencia a servicios de salud; 100 por ciento no cuenta con lavadora y 69.44 por ciento no disponen de un refrigerador.

Ahora, después del paso de la tormenta Manuel, en 2013, todo empeoró, pues muchos se quedaron sin casa. La gente apenas tiene lo suficiente para comer o medio comer, pues como algunos habitantes cochoapenses fueron reubicados al ser sepultadas sus viviendas por lodo en sus comunidades, en los predios donde los ubicaron no existen tierras para sembrar ni fuentes de empleo, así que tienen que buscar el modo de conseguir algo de comer para sus familias.

Todo esto con gobiernos priístas y panistas a nivel federal, y priístas y perredistas a nivel estatal, siguen nuestras comunidades en el atraso más dramático, sin que ninguna autoridad se preocupe en mejorar en algo esa situación. Por eso digo, no hay que ir a Venezuela, ni hay que echarle la culpa al peje por estos dramas. Son verdades verdaderas que las autoridades se niegan a ver, y mucho menos a remediar.

Ahora bien, ¿qué nos espera en las próximas campañas electorales?

Por lo pronto nada bueno. No nos hagamos ilusiones que ahora sí los candidatos van a cumplir sus promesas. Ya el pueblo no está tan ciego ni tan ignorante que siga creyendo en nos van a bajar el cielo y las estrellas, para poder llegar al paraíso con ellos.

Nada más veamos las leyes que aprueban, sin ton ni son. Sin ver que muchas de ellas son perjudiciales al trabajador y a la sociedad en conjunto. Esos son nuestros representantes, dicen ellos.

Y aún así, tienen el descaro de querer, muchos de ellos, relegirse en los cargos que ocupan actualmente, como si lo merecieran o hubieran hecho bien su trabajo para tener la aprobación de sus representados.

En fin, confiemos que ahora las campañas electorales sean como deben ser, y no campañas difamatorias entre los contendientes.

México, ya despierta. n