Temor infundado

Escrito por  Dic 03, 2017

El temor de que la aprobación de la Ley de Seguridad Interior inaugure una nueva etapa de represión militar a los movimientos sociales no parece estar fundado en una conclusión reflexionada a fondo.

Es verdad que los gobiernos de los países de América Latina emplearon sus ejércitos con ese fin en una época tan reciente que apenas hace tres días los noticieros difundieron la más reciente nueva al respecto: 29 personas en Argentina, entre civiles y militares, fueron sentenciadas a cadena perpetua por su participación en los vuelos de la muerte, operación que consistía en lanzar desde un avión al mar, previamente drogados, a opositores a la dictadura militar.

Sin embargo, es necesario precisar que esas atrocidades ocurrieron en la etapa conocida como guerra fría, que era la competencia entre las dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, por expandir sus territorios. Entonces, el gobierno de Estados Unidos, por medio de la CIA, no sólo adiestraba a los ejércitos latinoamericanos en la guerra contrainsurgente, sino que también daba órdenes a los gobiernos al sur de su frontera en el mismo sentido.

La tercera parte de la humanidad vivía en regímenes socialistas, la mayoría en la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y en la República Popular China.

Pero ese antagonismo se acabó; cayó por su propio peso en la Unión Soviética, donde el sistema socialista no pudo sostenerse en pie ante el repudio de sus habitantes, hartos de la corrupción, la ineficiencia, la impunidad, el enriquecimiento y la hipocresía de sus capas dirigentes; y en China, por decisión de una nueva dirigencia, más joven y avispada, que se miró en el espejo de su vecino soviético y decidió cambiar el rumbo para no ir a parar en el mismo desastre.

De hecho, el antagonista ya no existe. Lo que ahora hay es una competencia más o menos encarnizada por liderar el mundo, pero sobre los carriles del libre mercado; y Estados Unidos está perdiendo terreno en esta lucha, lo cual no es extraño, pues todos los imperios terminan por caer, más tarde o más temprano. El único país que sigue la receta soviética al pie de la letra, el más ortodoxo de los tres que aún se declaran socialistas, Corea del Norte, si bien es un peligro real para Estados Unidos, no lo es porque le dispute dominio territorial con el ejemplo triunfante de su estilo de vida.

Claro, no por ello deja de ser preocupante la nueva Ley de Seguridad Interior, pero lo es porque, como señaló la ONU, “petrifica” el estado de cosas en que los militares hacen de policías porque las policías no hacen lo que deben. n