Corridos y narcocorridos

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Dic 01, 2017

El doctor en Antropología, Edgar Morín, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó que el corrido no es algo homogéneo, sino que tiene una serie de matices como un componente literario, en el cual, el compositor describe hechos, condena o califica realizando juicios de valor, llegando incluso a la apología.

Muchos de los corridos son escritos por encargo, para resaltar la figura de quien contrata a los compositores, el corrido se ha convertido en un vehículo comunicativo y la temática del narcotráfico se ha transformado al igual que los tiempos violentos en que vivimos, evolucionando desde los corridos de Los Cadetes de Linares, el Dueto Carlos y José, Lorenzo de Monteclaro, que interpretaban narcocorridos que no rayaban en la barbarie, que utilizaban sinónimos, pero en la actualidad las descripciones en los narcocorridos son cada vez más violentas, con una descripción muy detallada de ejecuciones, emboscadas y profanaciones de cuerpos.

La narrativa del narcocorrido da cuenta del ejercicio de la violencia, del poder que ésta genera, de la muerte y del tren de vida de los narcotraficantes, ensalzando la lealtad y el valor fuera de la ley, llevando implícito los crímenes y la corrupción dentro de las formas simbólicas que hoy se conoce como narco cultura, siempre apoyada por la complicidad de las instituciones del Estado.

Los contenidos de los narcocorridos expresan nuevos códigos de narcotráfico que señalan la descomposición de una sociedad y del mismo estado, e incluso, su discurso y la apología de personajes fuera de la Ley raya en lo contestatario.

Es campo fértil para el narcocorrido, la degradación social, la pobreza, la marginación, que reivindican al mexicano que se encuentra fuera de la ley, es un desafío o un cuestionamiento al discurso del poder y hoy por igual se escuchan en México, Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú.

En su discurso, los narcocorridos han llegado a la transgresión, hace uso de los antivalores que glorifican acciones ilegales y amorales, se habla particularmente de la lealtad, a la obediencia y combina discursos morales y amorales que pueden construir historias fantasiosas o sacadas de la vida real y que dentro de los factores simbólicos hablan del poder, de lo ilegal, del éxito a partir de vivir fuera de la Ley, del consumismo de quienes se dedican a estas actividades.

El narcotráfico está presente en el imaginario social, sus gustos y sus costumbres, su estilo de vida ha influido a la sociedad, el dinero, los autos de lujo, la ropa de marca, las mansiones, las alhajas, las camionetas, las formas de comportamiento.

Hoy la temática del narcotráfico se encuentra en la literatura, en la televisión, en la música, en el cine y está influyendo drásticamente en el comportamiento de los jóvenes, en su cosmovisión, hoy hablamos de narcocultura, de narcopolítica, de narcoestado e incluso de narcoamenazas, como tal, al parecer ose está institucionalizando la narco cultura.

En la actualidad se están censurando los narcocorridos, pero no las narco series, en internet vía You Tube o Facebook, están rompiendo el esquema de censura de la Ley Federal de Radio y Televisión y los cantantes o grupos musicales de narcocorridos están difundiendo su material musical sin ninguna restricción. Todo esto en una guerra que no pareciera tener fin, que ha cobrado miles de víctimas, que ha enlutado hogares y ha lastimado la sociedad.

Se ha institucionalizado la narcocultura, en la discusión entre lo malo y lo bueno, entre la maldad y la bondad, entre los estereotipos que maneja la narcocultura y los que dicta el Estado y la sociedad.

Existen jóvenes que ven al narcotráfico como una forma o estilo de vida, como una oportunidad de éxito, de tener un ingreso, una oportunidad frente a la precariedad en la que viven, al no existir oportunidades de desarrollo, los jóvenes ingresan a las filas de lo ilegal y adoptan los estereotipos que le son dictados, los lujos, lo extravagante, lo aparentemente fácil, lo que está fuera de la ley.

Al parecer los estereotipos y los códigos del narcotráfico son aceptados en la sociedad, ante la falta de oportunidades, de tener un empleo permanente y bien remunerado dentro de la Ley, a tener acceso a la educación.

La primera etapa del narcocorrido es en los años 30 del siglo pasado, cuando se traficaba con mariguana, morfina y cocaína, la segunda etapa es en las décadas de 1970 y 1980, cuando el narcocorrido se hizo popular, con las interpretaciones de los Tigres del Norte, particularmente Contrabando y traición y La banda del carro rojo, entre otros que vinieron a relanzar y a popularizar esta expresión musical. n