Dedazo por Meade

Escrito por  Esthela Damián Peralta Nov 29, 2017

¿No que no? El pasado 14 de septiembre, el coordinador de los senadores priístas, Emilio Gamboa, justificaba la consulta en papeletas que llevó a cabo entre su bancada respecto al candidato para la Presidencia de México, al decir que es muestra de que en el PRI ya no se elige por dedazo, que esa es práctica en otros partidos.

Aseguraba que el PRI está abierto, llamando a empresarios, a intelectuales, a periodistas, a políticos, y qué mejor que un grupo parlamentario, como el que tiene en el Senado, para dar su opinión.

El dicho de Emilio Gamboa terminó como una gran mentira con lo ocurrido el pasado lunes, cuando el PRI destapó por medio del clásico dedazo al ahora ex secretario de Hacienda, José Antonio Meade, como aspirante a la candidatura presidencial del tricolor en 2018: ¿Será que eso no fue un dedazo para Gamboa y otros líderes priístas?

Ya en algunos círculos políticos se había adelantado que el partido en el poder lanzaría dos candidatos a la Presidencia en 2018, y el principal sería José Antonio Meade, quien una vez que se registre como precandidato se convertirá en el primer ciudadano sin militancia priísta con posibilidades de representar al tricolor en la contienda por la Presidencia de la República.

A sabiendas de que no contaba con buenos perfiles para contender por la Presidencia en 2018, el PRI tuvo que abrir la puerta a postular a ciudadanos simpatizantes apenas en agosto pasado, cuando en su más reciente Asamblea Nacional eliminó los candados que exigían ser militante para aspirar a una candidatura.

Sin embargo, de la trayectoria de José Antonio Meade hay aspectos importantes que recordar. Como primer titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) del gobierno de Enrique Peña Nieto, durante medio año dejó acéfala la embajada de México en Estados Unidos.

Esa omisión ocurrió cuando Donald Trump estaba construyendo su candidatura a costa de nuestro país.

El ex procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, había dejado en marzo de 2015 la representación de México en Washington para ser designado ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Para entonces Trump ya había lanzado severos ataques a México sin que la oficina de Mead reaccionara.

José Antonio Meade dejó pasar seis meses en los cuales Trump siguió arremetiendo contra los mexicanos. Fue en ese periodo cuando el ahora presidente estadunidense lanzó sus peores agresiones a los mexicanos. Fue cuando aventuró la idea de que México tenía que pagar el muro y acusó al país de enviar lo peor: drogas, delincuentes y violadores.

Los bonos de Trump iban creciendo, y la inacción de Meade, también. Hasta agosto de ese año fue que Peña propuso a Miguel Basáñez como embajador. Pero Meade no trató con él: se fue a la Secretaría de Desarrollo Social a aprender la operación política de los programas sociales.

En la Secretaría de Relaciones Exteriores ahora está Luis Videgaray, su promotor y quien un año después vino a coronar el desastre del gobierno de Peña Nieto frente a Trump al invitarlo a la residencia oficial de Los Pinos y darle trato de presidente cuando era candidato. Y peor: darle la tribuna en nuestro país  para insistir en que México debía pagar por el muro.

Como titular de Relaciones Exteriores, el aspirante a la candidatura presidencial del PRI fue incluso negligente ante los agravios de Trump. El millonario ganó la presidencia de Estados por muchos otros factores, pero la ayuda que recibió en México con su falta de respuesta incentivó a su electorado.

Meade también era el encargado de la SRE cuando en 2014 ésta le pagó casi 2 millones de pesos a la ex candidata presidencial del PAN Josefina Vázquez Mota para su organización Juntos Podemos, dedicada a la promoción del voto en el exterior, que sirvió de nada para los intereses de México ante Trump.

A lo largo de su trayectoria en el sector público, Meade se ha ganado la fama de discreto, pero no está exento de varias polémicas.

José Meade no es militante de ningún partido político, pero ha trabajado para gobiernos de distintos colores. Durante el sexenio del panista Felipe Calderón, Meade ocupó diversos puestos de alta jerarquía en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) e incluso fue el titular de esa dependencia; además fue secretario de Energía en el mismo sexenio.

Cuando, en diciembre de 2012, Enrique Peña Nieto reveló a los que formarían parte de su gabinete, a más de uno sorprendió que apareciera José Antonio Meade. En el actual gobierno priísta se ha desempeñado como secretario de Relaciones Exteriores, de Desarrollo Social y –de nuevo– de Hacienda.

En octubre de 2017, durante una comparecencia en el Senado, el senador Zoé Robledo le preguntó por quién había votado en 2012, si por el PAN, el partido de su entonces jefe Felipe Calderón, o por Enrique Peña Nieto, el actual inquilino de Los Pinos. Contestó con claridad: en el 2012 voté por el presidente Enrique Peña Nieto.

Ciertamente, más allá de discursos partidistas, Meade Kuribreña no ha contado cómo fue el proceso por el cual se cambió la camiseta y pasó de servir en un gobierno del PAN a uno del PRI. n