Representación proporcional

Escrito por  Nov 26, 2017

La deplorable declaración del alcalde de Ometepec, el perredista Omar Estrada Bustos –en el sentido de que los cargos de representación proporcional deberían desaparecer porque son “regalos que la ley da a los partidos políticos”–, da cuenta de la profundidad a la que ha permeado la idea de que los representantes populares designados por esa vía están de más porque “nadie los eligió” y porque “nadie votó por ellos”.

Desaparecer la representación proporcional sería un despropósito, un remedio peor que la enfermedad del sistema político mexicano, enfermedad cuya manifestación más notoria e irritante, en el caso de los legisladores, es que sus ingresos económicos son, por su distancia respecto del resto de los trabajadores, ofensivos y, con mucho, injustificados.

Al margen de ello, la representación proporcional es un avance democrático introducido en la legislación electoral en la reforma de 1977 a resultas de la presión que ya para entonces ejercía la oposición política al régimen monolítico, autoritario y simulador del PRI-gobierno.

Permite que los sectores sociales minoritarios y sus expresiones políticas tengan voz y voto en los foros institucionales, donde se decide el destino de la nación, para que las fuerzas dominantes no puedan apropiarse toda la representación social, ni puedan dejar en el mutismo a las otras fuerzas.

Si no hubiera representación proporcional, un solo partido podría tener la voz y la decisión en un distrito electoral con sólo ser la primera minoría, es decir con menos de la mitad de los votos; los otros contendientes, aunque juntos lograran más de 50 por ciento de la votación, no tendrían representación alguna. Eso perjudicaría a la democracia porque negaría el diálogo y el debate que debe darse en el parlamentarismo. Y no hay que olvidar en democracia los disensos se resuelven dialogando.

Desaparecer la representación proporcional sería regresar no a la situación previa a la reforma de 1977, sino a la de 1963, pues ya entonces la ley consideraba la existencia de los diputados de partido, que en teoría servían al mismo propósito.

Atizados por la irreflexión que en redes sociales tiene sus foros idóneos, grupos sociales demandan lo que creen que es un avance, pero en realidad es un retroceso. Pero es porque sólo ven un fotograma, no la película completa. n