¿De quién es negocio la violencia?

Escrito por  Nov 24, 2017

En vez de atacar las causas de la violencia, la autoridad insiste en atender las consecuencias


En este tenor, por citar sólo algunos ejemplos, en vez de capturar, procesar y sentenciar a los autores de la inseguridad, ha tomado la decisión de construir un Semefo (Servicio Médico Forense) en cada una de las regiones de la entidad, para resolver la sobresaturación de cadáveres en los que actualmente existen.

Es decir, dedicará más recursos para que no haya acumulación de cuerpos sin vida en las morgues, en lugar de evitar los asesinatos, y menos aún preparar a las nuevas generaciones con el objetivo de que, en el futuro, se conviertan en buenos ciudadanos y no se enlisten en las filas del crimen.

Al comparecer ante el Congreso local, para presentar un análisis de la actual administración estatal, el secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame, se ufanó de que en dos años se atendieron mil 759 manifestaciones, con un promedio de atención de cinco por día, en el que el sector educativo abarcó la mayor movilidad con 43 por ciento del total, cuando mejor resultado hubiera sido evitar esas expresiones de inconformidad atendiéndolas antes de su surgimiento, escuchando y resolviendo las necesidades de los involucrados.

Destacó Salazar Adame que se han impulsado cuatro acciones orientadas al respeto de los derechos humanos: la creación de la Unidad Estatal para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, la operación de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas, el diseño del Programa para Atender la Declaratoria de Alerta de Violencia de Género y la Atención a Familias Desplazadas.

Por demás está decir que ninguno de esos cuatro organismos, creados todos a partir de la racha de violencia, han generado resultados satisfactorios; cada uno ha sido cuestionado insistentemente por la sociedad, sobre todo por los organismos defensores de derechos humanos.

Pareciera, pues, que al gobierno más cuenta le tiene apagar incendios que evitar su surgimiento y propagación; crea cada día más instancias dedicadas a atender los efectos de la inseguridad, lejos de emplearse a fondo en frenarla, con lo que oportuno es citar la expresión del obispo Salvador Rangel Mendoza en el sentido de que al gobierno no le conviene acabar con la violencia porque el gobierno mismo es parte del negocio. n