Juan Abarca Ramos, músico de Corral Falso, en Atoyac, dice que, actualmente, el músico tiene que tener un trabajo aparte para sostener a su familia, porque vivir sólo de la música ya no es posible. Juan Abarca Ramos, músico de Corral Falso, en Atoyac, dice que, actualmente, el músico tiene que tener un trabajo aparte para sostener a su familia, porque vivir sólo de la música ya no es posible. Foto: Rodolfo Valadez Luviano

El músico tiene que tener otro empleo para sostener a su familia, señalan

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano Nov 23, 2017

Vivir sólo del arte ya no es posible, asevera Juan Abarca Ramos


Atoyac, 22 de noviembre. Para Juan Abarca Ramos, músico de la comunidad de Corral Falso, en Atoyac, actualmente, el músico tiene que tener un trabajo aparte para sostener a su familia, porque vivir sólo de la música ya no es posible. La llegada de instrumentos musicales con ritmos integrados y la crisis económica que se vive actualmente han sido factores que redujeron, hasta casi desaparecerlos, la existencia de grupos musicales que en las décadas de los años 70 y 80 proliferaron principalmente en los municipios de Tecpan, Atoyac y San Jerónimo, en la Costa Grande de Guerrero.

“Antes el músico ganaba dinero a manos llenas, porque la gente sabía apreciar la música, ya que antes había musicalidad. Hoy el músico para sostener a su familia tiene que buscar otro empleo, porque la música dejó de ser negocio”, puntualizó.

El hombre de 75 años de edad, considerado pilar en la formación de los grupos musicales en su natal Corral Falso, en Atoyac, afirma que hoy en día se perdió la musicalidad entre los melódicos, “porque hoy cualquiera con un teclado puede tocar una canción y hasta grabarla, pero no es lo mismo una melodía tocada por un grupo con sus integrantes cada uno con su respectivo instrumento, que interpretar esa misma canción por dos o tres elementos”.

Ese mismo fenómeno, abundó, sucede en varias partes de Guerrero, cada vez son menos los que asisten al Sindicato de Músicos de Acapulco a aprender música, porque prefieren tocar de oído su piano con caja de ritmos y contratarse en las fiestas, “es decir, que a los músicos de hoy lo que les importa es ganar dinero, y hacen a un lado la calidad de la música que interpretan”, asentó.

Contó que en Acapulco anteriormente, los músicos sabían que la mejor temporada para ellos, cuando les iba muy bien económicamente, era del 15 de diciembre al 15 de abril, y por la llegada frecuente de turismo, los contratos eran por dos, tres y hasta cuatro años en los centros nocturnos de moda cuatro décadas atrás. “Hoy, lamentablemente esos contratos se terminaron. Los compañeros por mucho, trabajan tres días a la semana y difícilmente firman un contrato”.

“Actualmente, el músico tiene que tener un trabajo aparte para sostener a su familia, porque vivir sólo de la música ya no es posible”, sostiene, mientras acomoda su sax en su estuche, preparándose para partir a Acapulco, ya que –según dijo- sólo vino a su pueblo a tocar las mañanitas a su santa patrona.

Entrevistado, después de tocar en la iglesia de su pueblo una serenata a la imagen de Santa Cecilia, la patrona de los músicos, recordó que Costa Grande fue el semillero de donde surgieron importantes agrupaciones musicales que durante la década de los años 70 y 80 alcanzaron fama nacional e internacional, entre ellos Los Originales, Grupo Caribe, La Rebelión, Los Kumbers, Koyuca 2000, La Ola Verde, Los Yonics, Los Emperadores del Ritmo, Los Hermanos Ramos, Cosmos 77, entre otros, y recientemente Los Karkis.Evocó que su inicio en la música fue cuando tenía 15 años, por influencia de su padre, también músico, y que su carrera la desarrolló en Acapulco, que en aquellos años, era el paraíso para todos los melódicos que deseaban incursionar y consagrarse en ese arte. Recordó que participó con maestros de renombre, como Macario Luviano, en los grupos La Perla y La Kiyumba, Nacho Nogueda y dirigió a la orquesta de los Hermanos Chinos, entre otras agrupaciones.

El gesto del saxofonista se tornó serio cuando habló sobre los grupos y el estilo musical que predomina actualmente. “Tanto la onda grupera, las bandas y los narcocorridos, son música y tiene mis respetos, pero musicalidad no existe”, concluyó.