Voluntad política

Escrito por  Nov 23, 2017

Mucho ha cambiado la policía al servicio del Ministerio Público desde los tiempos del gobernador Rubén Figueroa Figueroa, forzada por los cambios en el gobierno, a su vez forzados por los cambios en la conciencia y la demanda social.

En aquellos aciagos días, los entonces policías judiciales se movilizaban todos en coches robados por ellos mismos o por otros, usaban armas arrebatadas a los otros delincuentes o adquiridas en el mercado negro, y se dedicaban, más que a perseguir criminales, a acosar y reprimir a disidentes del régimen de terror.

Hoy, cuarenta años después, los agentes no son contratados si no han concluido el nivel medio superior y si no han tomado el adiestramiento correspondiente, visten uniforme y tripulan vehículos oficiales debidamente rotulados, y las armas que portan no son conseguidas en el mercado negro, sino son las oficiales de cargo.

Zeferino Torreblanca, como gobernador, adquirió armas y vehículos iguales para todos, y modernizó los laboratorios criminalísticos de la entonces Procuraduría de Justicia. Que la dependencia no les diera uso es otra cosa.

El gobierno de Héctor Astudillo dio un paso más al tomar la decisión de construir tres cementerios ministeriales, si bien sólo ha finalizado uno (los de Iguala y Acapulco siguen pendientes). Y ahora el mandatario ha dado instrucciones para buscar la manera de establecer varias morgues más, una en cada región del estado, con lo cual acabarían siendo siete u ocho, según lo que haya querido decir el mandatario al hacer referencia a las regiones.

De esta manera, en teoría ya no deberían apilarse los cadáveres en las morgues de Acapulco, Iguala y Chilpancingo, porque ya habrá a dónde llevarlos luego de practicarles la autopsia, de tomarles muestras de ADN y de elaborar el expediente de cada uno y digitalizarlo. En teoría.

Octubre de 2017 ha sido el mes más violento en el país, por el número de asesinatos, en los pasados 20 años, 198 de los cuales corresponden a Guerrero. Esa cifra da un promedio de poco más de 6 víctimas cada día en ese periodo. Así, en promedio a las siete morgues que hubiera les llegaría un cadáver cada día, tiempo suficiente para hacer todo lo que haya que hacer con él, excepto para confinarlo en el cementerio ministerial.

El primer paso está dado; falta ver si el proceso seguirá su curso hasta concluir, pues para eso se requiere voluntad política, y éste no es un valor que abunde. n