33 años de San Juanico

Escrito por  Ginés Sánchez Nov 21, 2017

El 19 de noviembre de 1984, a las 5:46 de la mañana, el piloto de un avión de la línea estadunidense Panam, que se disponía a aterrizar en el aeropuerto Benito Juárez de la ciudad de México, alertó atónito a la torre de control de una posible explosión nuclear.

Pero lo que la tripulación veía no era el hongo causado por una bomba atómica; era una imponente explosión de gas de petróleo líquido, tipo BLEVE (siglas en inglés de Explosión de Líquido en Ebullición y Vapor Expandente), que se alzó a más de 400 metros en el cielo, en medio de una zona habitacional densamente poblada.

La tragedia ocurrió en una planta de almacenamiento de Pemex construida a principios de los años 60 en el valle de San Juanico, poblado de San Juan Ixhuatepec, municipio de Tlalnepantla de Baz, en el estado de México, donde había seis tanques gigantes esféricos y 48 cilíndricos de menor tamaño.

A partir de la primera explosión y durante 90 minutos se registraron otras 18 grandes explosiones; en total estallaron cuatro enormes esferas y 15 cilindros de gran tamaño, que cimbraron la tierra.

Cientos de bomberos de varios municipios vecinos y del entonces Distrito Federal batallaron durante más de 18 horas con las llamas, en un esfuerzo mucho más heroico que prudente.

Las víctimas mortales fueron estimadas en unas 600, si bien la cifra real nunca se supo a ciencia cierta, mismas de las que sólo pudieron ser identificadas menos de 5 por ciento, y enterradas en fosas comunes. Hubo más de 60 mil damnificados y también más de 2 mil heridos, muchos de ellos afectados y marcados de por vida.

El fuego llegó hasta una distribuidora y embotelladora privada de gas L.P., donde más de 500 cilindros de gas doméstico explotaron, algunos de los cuales llegaron a más de 100 metros de distancia. El resplandor de las explosiones más grandes se vio en lugares tan lejanos como el Ajusco, al sur de la Ciudad de México, y los sismógrafos registraron temblores menores por la misma causa.

El pasado domingo, ya a 33 años de distancia en el tiempo, recordamos esa dantesca desgracia y rendimos tributo a todas sus víctimas.

En un principio, los años siguientes a la tragedia no se permitió la construcción de viviendas en un radio menor de 300 metros, pero con el tiempo la mancha urbana estaba ya, y está aun hoy, tan sólo a unos cien metros de distancia de las mismas instalaciones.

Era tan sólo uno, uno de los muchos episodios trágicos del sexenio 1982-1988, encabezado por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado, que se sumó a otros, como la erupción del volcán Chichonal, la quiebra de las finanzas públicas heredada de la administración de José López Portillo y sus terribles consecuencias como la inflación galopante, los apocalípticos terremotos de septiembre de 1985, el huracán Gilberto en 1988, y más. n