Trabajadores de la empresa Omega construyen un puente en el libramiento de cuota de Tecpan, lo que para muchos agricultores del ejido de El Súchil representa su triunfo ante la terquedad y cerrazón de los empleados de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Trabajadores de la empresa Omega construyen un puente en el libramiento de cuota de Tecpan, lo que para muchos agricultores del ejido de El Súchil representa su triunfo ante la terquedad y cerrazón de los empleados de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Foto: Rodolfo Valadez Luviano

Tras reconocer error de diseño, empresa construye puente en el libramiento Tecpan

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano Nov 19, 2017

Es un triunfo para los agricultores del ejido de El Súchil ante la terquedad de la SCT

La tormenta Manuel tapó las alcantarillas que los ingenieros insistieron en colocar y que inundó huertas


Tecpan, 18 de noviembre. Trabajadores de la empresa Omega construyen un puente en el libramiento de cuota de Tecpan. Aunque pudiera tratarse de una obra común y corriente, para muchos agricultores del ejido de El Súchil representa su triunfo ante la terquedad y cerrazón de los empleados de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), a la que en 2011, mediante manifestaciones y movilizaciones, exigieron a que en ese lugar construyera un puente, sabedores que de crecer el río Tecpan sus aguas inundarían sus parcelas, lo que finalmente pasó durante la tormenta Manuel en 2013, ocasionando cuantiosas pérdidas a los campesinos.

Félix Valdovinos Barrientos, ex comisario municipal de El Súchil, recuerda que cuando comenzaron los trabajos de construcción del libramiento, los productores de mango, papaya, coco y plátano del ejido alertaron a la SCT sobre la necesidad de que en el tramo de cuota se colocara un puente, debido a que las crecientes del río eran grandes y el agua necesitaba correr y no quedar almacenada, ya que el paso carretero haría las veces de una presa.

A pesar de las alertas y recomendaciones que hicieron los agricultores, abundó, los ingenieros se rehusaron a escucharlos y decidieron que en vez de un puente se construyeran tres alcantarillas para que por ellas corriera libremente el agua en caso de que el río se desbordara; decisión que, dijo, fue rechazada por los ejidatarios porque sabían que la fuerza de una creciente taparía las alcantarillas y eso desbordaría aún más el agua hasta sus campos de cultivo, por lo que decidieron parar la obra para demandar la edificación de un puente.

Recordó que fueron tres veces las que, junto con los compañeros del ejido, se paró la obra para exigir que fuera un puente y no alcantarillas las que se hicieran en el libramiento, pero en las tres ocasiones, a pesar de que los ingenieros y responsables de la obra se reunieron con las autoridades municipales y ejidales, sostuvieron su proyecto asegurando que nada malo pasaría.

“Nosotros siempre les dijimos que no conocían la fuerza del río, que sus crecientes eran muy poderosas y que las alcantarillas eran insuficientes para dejar pasar el agua, sin embargo no nos escucharon e hicieron las cosas como quisieron a pesar de nuestras advertencias”, manifestó.

La razón para los lugareños llegaría en septiembre de 2013, cuando las lluvias de la tormenta Manuel desbordaron el río y su corriente tapó las alcantarillas con ramas, hojas y basura, y el agua anegó 70 por ciento de las huertas, arrasando con la mayor parte de la producción de mango, coco, plátano y papaya. Fue hasta que el Ejército ordenó dinamitar las alcantarillas que el agua corrió libremente, pero el daño ya estaba hecho.

Hace una semana, la empresa Omega inició los trabajos de construcción del puente, el cual seguramente quedará como un recuerdo de la cerrazón y terquedad de los profesionistas que creen saber y conocer los lugares más que los que han vivido en ellos toda su vida.