El bullying de Peña

Escrito por  Esthela Damián Peralta Nov 15, 2017

Cuando las cifras preliminares de gasto en publicidad, actualizadas a agosto pasado, indican que la Secretaría de Gobernación (SG) y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) erogaron hasta esa fecha casi 40 millones de pesos en difundir sus acciones, entre las que destaca lo destinado a la promoción de dichos cuerpos policiacos, el presidente Enrique Peña Nieto colocó a la Policía Federal y la Gendarmería Nacional en posición de víctimas sometidas a bullying por la sociedad civil y los gobiernos locales, que pretenden desmoronar y descalificar.

Al salir en defensa de los cuerpos policiacos federales, el inquilino de Los Pinos, Peña Nieto, descalificó las críticas a su desempeño, pues consideró que son pocas las voces que salen en su defensa para luego fustigar a la sociedad civil y los gobiernos locales que se muestran críticos hacia su política de seguridad.

En medio de señalamientos y denuncias por violaciones de derechos humanos, entre otros, por el operativo de Nochixtlán, Oaxaca, en el que murieron siete personas en junio de 2016, Peña Nieto criticó que cuando los esfuerzos en materia de seguridad son vanos hay muchas voces críticas, pero son pocas las voces cuando hacen algo digno que reconocer en las tareas de las fuerzas de seguridad y de las Fuerzas Armadas que tienen que actuar con protocolos de más rigor y con absoluto respeto a los derechos humanos.

Inclusive, se refirió a lo que deben sentir los policías, como si se tratara de empujarlos a la inacción.

Según Peña Nieto, nadie sale a hablar, ni a defender, a los policías cuando son criticados y, no obstante, destacó que los estudios de opinión reflejan que hay una mejor evaluación de la Policía Federal y la Gendarmería.

Las declaraciones del Ejecutivo federal contrastaron con la postura de la presidenta de Causa en Común AC, María Elena Morera, quien describió  la grave realidad que padecen millones de mexicanos.

Y es que la última encuesta de victimización del año pasado puso a 24 millones de mexicanos que sufrieron algún delito, es decir, casi uno de cada tres adultos. Todos los crímenes de alto impacto van al alza, por ejemplo: robo con violencia, con 38 por ciento; homicidios dolosos, con 2 mil 300 asesinatos al mes, muchos de ellos jóvenes de origen humilde que pareciera que poco importan.

Enfatizó que si el Programa Nacional de Seguridad Pública para este sexenio tenía como meta alcanzar en 2018 una tasa de 12.8 homicidios por cada 100 mil habitantes, al ritmo actual vaticinó que al término de esta administración pública federal la tasa quedará por encima de los 24 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Muchos coincidimos en que los altos índices de inseguridad han alcanzado los niveles de una matanza de proporciones bélicas. Ciertamente, las desapariciones, las violaciones a los derechos humanos, las extorsiones, los robos, ya se hicieron parte de la vida misma a los ciudadanos en México.

Morera aseguró que la violencia que se vive en el país ya no es temporal, ni regional, sino también endémica y de alcance nacional, y no se ha logrado contenerla, ni revertirla. Por ello, dijo que resulta cada vez más intolerable que los responsables políticos de este desastre, tanto federal como los gobernadores, sumen pretextos culpando a sus antecesores, luego culpándose entre ellos, y últimamente culpando al nuevo sistema de justicia penal que sus mismos partidos aprobaron.

No se equivocó al advertir que la situación puede agravarse, y mucho. Existe consenso en que ni la resignación ni la inercia son una opción, como tampoco las medidas diseñadas con fines electorales.

Hay certeza de que las policías merecen una atención especial, pues ninguna corporación del país cumple los mínimos que establece la ley en materia de desarrollo y profesionalización.

Una encuesta aplicada a los policías de todos los estados denominada ¿Qué piensa la Policía? confirma que el sistema de desarrollo policial en México es inexistente en los hechos. Los policías trabajan con salarios precarios y casi la mitad de ellos no ganan ni 10 mil pesos, 70 por ciento nunca han recibido un ascenso, 16 por ciento han sido víctimas de abuso sexual y, por si fuera poco, varios son obligados a hacer labores que nada tienen que ver con su trabajo, como recoger basura o hasta ir a votar por un candidato.

El estudio desnuda las carencias en las que trabajan los integrantes de las corporaciones policiales, tanto en materia de preparación y desarrollo como en equipamiento. n

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