Día de Muertos

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Nov 03, 2017

La celebración del Día de Muertos es  representativa y  antigua en México, esta costumbre se mantiene viva, el paso de la vida a la muerte ha causado admiración, temor e incertidumbre, pero a la vez es emblemático y en México se ha transformado en una tradición de venerar a la muerte, de honrarla, espantarla y burlarse de ella.

De acuerdo a sus usos y costumbres en México, cada una de las naciones tienen fuertes simbolismos en la celebración del Día de Muertos; en una tradición en donde las familias se preparan para recibir el alma de sus seres queridos.

La celebración del Día de Muertos es anterior a la llegada de los españoles, desde la era prehispánica, las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca, celebran la vida de sus ancestros con rituales; en esos tiempos conservaban los cráneos y los mostraban durante los rituales para simbolizar el paso de la vida a la muerte.

Estas festividades se convirtieron en el Día de Muertos, conmemorándose el Noveno Mes del Calendario Mexica, durante un mes completo. Estas festividades eran presidida por  Mictlatecuhtll, que era conocida como la Dama de la Muerte, representada por La Catrina de don José Guadalupe Posada.

Mictlatecuhtll, gobernaba los sitios habitados por las almas de los difuntos. Al Tlalocan iban los que perecían ahogados; la Casa del Sol se destinaba a los guerreros muertos en combate y a las mujeres que perdían la vida en el parto; a Mictán se dirigían los que morían de enfermedad, y en el Xochatlapan, moraban las ánimas de los bebés, donde había un árbol que en vez de hojas tenían ubres, para que los pequeños mamaran. Cuatlicue, la Diosa de la Tierra y la Vida, era al mismo tiempo la Diosa de la Muerte, y con frecuencia se le representaba con una máscara en forma de calavera.

Para  los antiguos pobladores de México, en especial los aztecas, la muerte era una liberación, y los más nobles y valerosos esperaban a morir en la piedra de los sacrificios, porque o amaban la vida y consideraban este mundo un lugar de lágrimas y sufrimientos. Fabricaban muchos utensilios en forma de calavera, le rendían culto a la muerte y enterraban a sus muertos con ofrendas.

Las ofrendas del Día de Muertos, también llamada Altar de Muertos, es una tradición, el colocar sobre una mesa en alto, porque los fallecidos se cree que no están en esta dimensión, sino en otra más elevada, después de que los seres humanos transitamos de la infancia a la juventud, la madurez y la vejez.

El Altar de Muertos tiene en sus esquinas unas varas que representan los cuatro años que según la teología prehispánica tiene que estar sepultado un cuerpo, antes de que su alma viajara al más allá. El arco que se coloca en la parte frontal superior del altar, es la puerta de entrada al mundo de los muertos, se cree que las velas encendidas iluminarán el camino del difunto para que no se pierda al regresar a su antiguo hogar, y la flor de cempasúchil será la guía de las almas.

El incienso sirve para purificar y perfumar el alma del difunto, en el sitio central se pone la foto de la persona fallecida, rodeada de las cosas que más le gustaban, como pueden ser libros, herramientas, juguetes, cigarros; la mesa se adorna con flores y carpetitas de papel china picado; las ofrendas son variados platillos típicos de la región, como mole de guajolote, res, quesadilla, tamales, elotes, chocolate, café, aguas frescas, refrescos, mezcal, frutas diversas, depositados todos en jarros, cazuelas, tasas, platos y ollas de barro.

El Día de Muertos es por excelencia una tradición que reúne a la familia, teniendo como parte fundamental la reunión familiar, la bienvenida a las ánimas, colocar los altares y las ofrendas, visitar el cementerio, reparar y adornar las tumbas, asistir a los servicios religiosos, compartir los alimentos, después de ser levantada la ofrenda que se cree ha perdido su aroma, pues los difuntos se habrían llevado su esencia.

La importancia de la Celebración del Día de Muertos es que en esta fecha se conjuga la gastronomía, la música, la importancia de la familia, la cultura milenaria, porque su celebración no celebra la ausencia sino la presencia y la trascendencia en la eternidad de los ya fallecidos.

La festividad del Día de Muertos es patrimonio de la humanidad. El 7 de noviembre del 2003, en ceremonia llevada a cabo en París, la UNESCO distinguió la Festividad Indígena del Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

La distinción se otorga por considerar la UNESCO que esta festividad es una de las representaciones más relevantes del Patrimonio Vivo de México y del Mundo, y como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre los grupos indígenas del país, señalándose como un encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados, desempeñando una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad, además de que aunque la tradición no está formalmente amenazada, su dimensión estética y cultural debe de preservarse del creciente número de expresiones no indígenas y de carácter comercial que tienden a afectar su contenido inmaterial. n