Las posibilidades del PRI

Escrito por  Ginés Sánchez Oct 31, 2017

En su momento, con la elección sorpresiva del actual presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, y el consabido, indudable y determinante peso presidencial en dicha decisión, se pudo haber dado una pista del modo en que el presidente Peña Nieto dará su línea (definitoria) para la elección del abanderado del tricolor a la Presidencia en 2018: bien puede tratarse de un aspirante que muy pocos se esperan, al más puro estilo del juego del tapadismo en las épocas, por ejemplo, en que Ruiz Cortines ungió a López Mateos como su sucesor, a partir de señales ambiguas y hasta engañosas.

La última asamblea del PRI quitó algunas restricciones para sus candidaturas, que venían de unos veinte años atrás; pero no necesariamente pueden llevar los nuevos estatutos una dedicatoria, con nombre y apellido, para la nominación del candidato presidencial tricolor, sino ser una manera en que el partido se abra a la sociedad y a liderazgos locales y regionales no necesariamente con militancia partidista.

Quienes ven ya a José Antonio Meade Kuribreña como el candidato bien que podrían estar muy equivocados: ningún aspirante como él encarna mejor al tristemente famoso PRIAN, al continuismo, a “la mafia del poder”, al dispendio y a la frivolidad, a todo a lo que critica, pues, Andrés Manuel López Obrador.

Funcionario transexenal, Meade, actual titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que viene no sólo de ser una pieza fundamental del gabinete de Felipe Calderón, sino que su trayectoria se puede rastrear desde el periodo de Vicente Fox, seria percibido, ya candidato, como una burla para los electores.

Por lo anterior, su candidatura sería garantía de una hecatombe electoral presidencial para el PRI en 2018.

La decisión del candidato es muy posible que no venga por el lado de uno de los personajes más visibles a la comentocracia para tales efectos, como lo serían también Aurelio Nuño y Osorio Chong.

Están prácticamente descartados ya los miembros del devaluadísimo gremio de los gobernadores, del que en 2012 salió el actual Presidente. Todo puede encarnarse, más bien, en algún funcionario federal que haya, a la vez, dado muy sobresalientes resultados en su gestión, como al tiempo contar con muy pocos negativos.

El doctor José Narro Robles entraría en este supuesto, pero no parece tener posibilidad de generar mucho entusiasmo en el electorado. Tiempo atrás se especuló con otros nombres, como el del ex gobernador de Querétaro, José Calzada Rovirosa; incluso se habló del titular de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, pero las circunstancias, siempre cambiantes, le abren ya oportunidades reales a sólo un puñado de cinco miembros del actual gabinete federal.

Uno de estos aspirantes serios, que algunos erróneamente no toman en cuenta en su justa dimensión, es el secretario de Turismo y ex titular del Bancomext, Enrique de la Madrid Cordero. Podría tener como negativo el ser hijo de un ex presidente, Miguel de la Madrid, pero éste, al dejar su encargo, podía salir a la calle y no sólo no ser insultado, como a no pocos les sucedía y aún sucede, sino incluso era aplaudido por la gente. Él recibió a México en una gravísima crisis económica y, como si fuera poca cosa, tuvo gravísimos problemas que empeoraron aun más el panorama en su sexenio, como en ningún otro antes (incluido el devastador terremoto de 1985). Pero, a pesar de todo, entregó muy buenas cuentas. Continuó sirviendo a su país por muchos años más y se condujo siempre con sobriedad y probidad, tanto en su faceta pública como en la privada. Enrique de la Madrid Cordero se ha destacado por hacer un buen trabajo al frente del Banco Mexicano de Comercio Exterior, y no se diga en la Secretaria de Turismo, donde sus resultados hablan por sí solos y están fuera de toda discusión.

Otro funcionario con un perfil que no debiera marginarse, pero no fue nunca mencionado por prácticamente nadie y tiene nulas probabilidades, es Mikel Arriola, abogado de profesión y con estudios de posgrado en el extranjero. Sus actuaciones al frente de la Cofepris y del IMSS han sido más que sobresalientes. La primera lo llevó a ser llamado, ni más ni menos, como asesor por el magnate estadunidense y activista social Bill Gates, en un tema de mejora de procesos para llevar medicamentos al continente africano, ahorrando significativamente tiempo y dinero. Ya al frente del Instituto Mexicano del Seguro Social, las medidas que ha tomado en poco tiempo han llevado a este organismo a mejorar significativamente los servicios a los derechohabientes, al personal del mismo y al ahorro en los costos del instituto.

Si el PRI pretende competir dignamente en las ya próximas elecciones presidenciales, en las que, no sobra decirlo, tiene muy pocas posibilidades de triunfo, debe presentar un rostro nuevo, con un perfil y trayectoria sin mácula, que en cierta manera rompa con la percepción no muy lejana al desastre, de las administraciones federales de este siglo.

Sólo personas como Enrique de la Madrid o acaso el doctor José Narro son capaces de romper con el nocivo amasiato cupular, también conocido como el ignominioso y ya también citado PRIAN. n