Tragar sapos en el PRI

Escrito por  Ginés Sánchez Oct 24, 2017

El hasta hace no mucho tiempo considerado por algunos presidenciable y ex gobernador del estado de México dio la nota hace unos días al ser nombrado delegado especial de su partido, el PRI, en la Ciudad de México.

El partido tricolor es una fuerza débil en la capital, eso no es novedad; lo que sí lo es es la designación de Eruviel Ávila como dirigente partidista en esa entidad. Pareciera un retroceso en su carrera; no falta quien hable ya incluso de humillación.

Pero no, no es lo anterior, ni siquiera su labor primordial será la de conducir al partido en la Ciudad de México durante el ya próximo proceso electoral de 2018, sino simplemente la de ser el portador de un importante mensaje presidencial a los cinco aspirantes a la nominación del partido a la candidatura a la primera magistratura: todo aquel que no resulte ungido por la gran decisión del Tlatoani debe apechugar, y no sólo eso, sino incluso aceptar con una amplia sonrisa y el mayor entusiasmo su nuevo encargo o su suerte política.


El PRI tiene una ventaja, admirable, por qué no decirlo, que es su cohesión y disciplina, el que sus diferencias se procesan hacia dentro, que lava la ropa sucia en casa, y al final todos salen unidos y acatando su nuevo panorama, alineándose con quien es preciso hacerlo. En él no vemos casi berrinches y fracturas, no cuando menos como en los demás partidos y sus deprimentes espectáculos.

Así. pues, ya sea que José Antonio Meade pudiera ir al Banco de México en lugar de Agustin Carstens, y aceptar sonriente su nueva encomienda al estilo de Eruviel Ávila, tendrá que manifestar abiertamente su apoyo a quien resultara el elegido, lo mismo para el doctor José Narro Robles que para Aurelio Nuño, Enrique de la Madrid y Miguel Ángel Osorio Chong.

El mensaje es claro: el que tenga que tragar sapos y sonreír lo hará, garantizando así la tradicional unidad partidista que durante tantas décadas les funcionó y acaso aún les sigue siendo tan útil a los priístas.

Al ex gobernador del estado de Mexico, en un futuro, el partido le sabrá pagar, y con creces, lo que hoy supone un sacrificio y hasta una aparente caída de su estrella política.

Por lo pronto, Eruviel Ávila ya empezó a actuar bajo el sello príista de sembrar la intriga, haciendo correr el rumor de un acercamiento para que Ricardo Monreal, actual delegado en la demarcación Cuauhtémoc, sea el abanderado tricolor para la Jefatura de Gobierno.

Sea verdad esta versión o no, Ávila ya empezó su labor partidista capitalina, de intentar dividir los votos de la oposición, procurando que regrese a sus orígenes priístas Ricardo Monreal, después de su periplo por cuatro partidos políticos.