El crimen de José Villanueva Arce

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Oct 06, 2017

El 30 de septiembre fue asesinado José Villanueva Arce, director de la Preparatoria 2 de la Universidad Autónoma de Guerrero; por la mañana de ese sábado, criminales que habían asesinado a un comerciante y herido a otro en el mercado de la colonia La Laja; en su huida los sicarios dispararon contra Villanueva, truncando la vida de un excelente profesor y mejor ser humano.

Posterior a este hecho, universitarios y ciudadanos en general manifestaron su dolor en las redes sociales, en su velorio y en la despedida que se le dio en el estacionamiento de la Preparatoria 2, donde entre llantos y aplausos, maestros, alumnos y familiares exigieron justicia; la indignación no se ha hecho esperar, la demanda de justicia y detener la violencia que ha llevado a la sociedad a transitar de la indignación al hartazgo, al coraje y a la rabia contenida.

A casi una semana de los hechos, no se tiene certeza de la aplicación de justicia. La Fiscalía General del Estado (FGE) señala que sus investigaciones tienen avances sustantivos e informa que por secrecía no se deben revelar los avances de las investigaciones.

A José Villanueva, Pepe como le llamaban sus amigos y compañeros, lo recuerdan como un hombre de izquierda, dedicado a la academia, con grado de doctor en Ciencias. En la despedida, estuvieron presentes alumnos que mostraron su solidaridad y exigieron justicia.

La secretaria general del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero, Elsa Patricia Chavelas Reyes, se ha manifestado para exigir al gobernador Héctor Astudillo Flores entregue los resultados en el crimen del doctor José Villanueva Arce, señalando que la sociedad vive y padece un fuerte clima de inseguridad social y que los tres órdenes de gobierno han sido incapaces de frenar esta ola de delincuencia criminal que mantiene en zozobra a todo el país, señalando también que es falso el que vivimos en un clima de orden, paz y progreso, como lo prometió Astudillo Flores. Los guerrerenses de todos los rincones vivimos los más altos índices de criminalidad, sin que el gobierno intervenga para frenar esta grave situación que hoy padecemos.

La comunidad universitaria ha padecido la violencia criminal en secuestros, extorsiones, amenazas, robos, intimidaciones, como un reflejo de lo que le pasa a la población de Guerrero; alrededor de 25 universitarios han sido asesinados sin que se resuelva o se esclarezcan la mayor parte de estos crímenes.

La maestra Jenny Rosado Peña, integrante del Comité Ejecutivo Central, en la Comisión de Becas, del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero (Stauag), fue asesinada en Chilpancingo, a principios de año. Por igual fue designado el profesor José Luis Cruz Hernández, de la Escuela de Enfermería No. 2, el 31 de marzo de este año.

El subdirector de la Preparatoria No. 5, Juan Carbajal Merino, fue asesinado el 15 de diciembre de 2016, al igual que Francisco Javier Ramírez García, de la Unidad Académica de Psicología, además de los estudiantes Aidé Fuentes Nava, de la Unidad Académica de Ciencias de la Comunicación, y Manuel Juárez Flores, de la Preparatoria No. 33,  Engelbert Martínez Cruz, de la maestría en Ingeniería; Carmelinda García Benítez, de la Facultad de Matemáticas, Darwing Raymundo Barrientos Miranda, estudiante de la Unidad Académica de Artes, Samuel González Saavedra, alumno de la Preparatoria 32 de Iguala, Christian Jesús Santiago Navarrete, estudiante de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Adriana Ramos García, Ángel Mendoza Ocampo, de la Facultad de Medicina.

Nos encontramos frente a una emergencia de seguridad con crímenes en masa, secuestros, extorsiones, ataques a poblaciones, a policías comunitarios, a trabajadores informales y en un riesgo permanente para la población en general.

La violencia se ha vuelto cotidiana, al parecer nos hemos acostumbrado a ella, y estamos perdiendo nuestra capacidad de asombro y de respuesta que podría pasar de un problema social a un problema de salud pública, por las afectaciones físicas y sicológicas a la población, es necesario emprender acciones efectivas para detener el flagelo de la violencia y la criminalidad, basta de crímenes en contra de universitarios, la educación es considerada como un agente de cambio, capaz de romper el círculo de la violencia en todos sus niveles y expresiones, no basta con protestar en las redes sociales. n