Guerrero, contra la pared

Escrito por  Sep 29, 2017

Otra vez, Guerrero vuelve a sobresalir en el plano informativo nacional y no precisamente con algún acontecimiento que lo ubique en el terreno de la superación o el crecimiento en algún rubro constructivo.

No, señor. Si bien en los últimos años ha sido sobre todo la violencia y la inseguridad, sin contar ya el subdesarrollo y demás lastres, lo que lo ha mantenido en el centro del huracán, ahora son los temblores aparte de las lluvias. El temblor del reciente 19 de septiembre y antes, el 14, el huracán Max, han metido en serios problemas a la población, cuyas viviendas, cultivos y centros educativos, han sufrido severos daños, y, lo más lamentable, con pérdida de vidas humanas.

La reacción de las autoridades ha sido inmediata; recorren sus jurisdicciones llevando palabras de aliento y algunos apoyos que les ayudan a pasar el momento.

Eso es lo inmediato, lo cual no constituye la solución al problema de la gente; viene la reconstrucción de viviendas, escuelas y de infraestructura urbana y carretera, lo mismo que el pago de daños de cultivos siniestrados.

Viene a la mente, en forma inevitable, que en 2013 la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid, golpearon despiadadamente la entidad y que, a cuatro años, habiéndose declarado concluido el Plan Nuevo Guerrero, que supuestamente resanaría todos los perjuicios, siguen sin reconstruirse numerosas viviendas, escuelas, centros de salud.

Ante las promesas de las autoridades de levantar todo, aflora la incertidumbre si ocurrirá lo mismo que pasó con el Plan Nuevo Guerrero.

Numerosas son las desvencijas escuelas que, carentes de mantenimiento y agravado su estado por los estremecimientos de la tierra, no garantizan la seguridad de maestros ni alumnos, por lo que suman cientos las peticiones de padres y docentes para que las revisen para determinar si las vuelven a ocupar o no.

Los guerrerenses enfrentan la zozobra y las autoridades, la falta de credibilidad; la misma administración federal que no cumplió cabalmente la reconstrucción anterior, es la que se compromete a llevar a cabo la actual.

El horizonte no se antoja nada alentador; no obstante, es de esperarse que la población haga su parte para salir más rápidamente del desfiladero.