Voluntarios establecen un centro de acopio de diferentes planteles de Iguala en las parroquias de San Francisco y San Gerardo para llevar ayuda y alimentos a las personas afectadas por el terremoto. Voluntarios establecen un centro de acopio de diferentes planteles de Iguala en las parroquias de San Francisco y San Gerardo para llevar ayuda y alimentos a las personas afectadas por el terremoto. Foto: Onésimo Garduño

Cunde la solidaridad entre la población con los perjudicados por sismos y Max

Escrito por  Roberto Ramírez Bravo y Héctor Briseño Sep 22, 2017

Instalan al menos una docena de centros de acopio en el puerto


Como hormigas, en el Zócalo, en la Costera, en universidades, en el parque de la Reina, se han multiplicado los centros de acopio de víveres para apoyar a damnificados, ya sea por el sismo del 7 de septiembre, por los del 19, o por los afectados por el huracán Max.

Los promotores no solo son instituciones de gobierno o centros escolares, no es nada más el DIF o el gobierno municipal, en algunos casos hay ciudadanos comunes que recolectan, y el destino anunciado no es solamente el Distrito Federal, sino también para Morelos, Puebla y los afectados por Max en Guerrero y por el sismo en la zona Norte.

“Es un poco como cada quién vea, porque hay muchos que están necesitando la ayuda en este momento”, refiere José, uno de los promotores de un centro de acopio de una universidad privada.

En las redes sociales también se hacen llamamientos. Desde la Ciudad de México, por ejemplo, Karla pide ayuda para transportar bienes que han sido recolectados y que están en el metro Portales, en el hotel Holliday Inn, para trasladarlos a la zona siniestrada por Max en Guerrero. Es la ironía: unos van del puerto a la ciudad y otros de la ciudad hasta la zona costera guerrerense. Lo explica ella así: en Guerrero la ayuda es más necesaria porque son pueblos y la gente no tiene recursos.

Karla explicó que los víveres pueden llevarse a Morelos, Puebla y Guerrero, pero “se solicita transporte para llevarlo a la zona norte de Guerrero y la Costa Chica. Aquí en México hay mucho y sobra para ayudar allá, aquí es la ciudad, allá hay pueblos, no hay comparación, se necesita ayudar allá porque hay gente que no tiene recursos económicos”.

El tema de la ayuda ha sido controversial, desde que el dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, anunció que donaría 20 por ciento de las prerrogativas de su partido para damnificados y el INE le respondió que lo multaría con otro 20 por ciento, pero luego otros partidos también han anunciado que quieren donar prerrogativas y el INE ha tenido que anunciar que buscará un mecanismo para hacerlo.

América Bautista, defensora de derechos humanos de la UAGro, informó que en uno de los centros de acopio de esta institución se recibieron víveres para San Marcos y Cruz Grande, y se desplazarían 100 brigadistas para Tecomate Pesquería, y otras comunidades de San Marcos y Cruz Grande, además de unas mil despensas y bastante ropa para cubrir las necesidades. Eso fue el miércoles; el jueves se enviaría para los afectados del sismo en Atenango del Río y la zona Norte; y mañana saldrán psicólogos y médicos a la zona Norte del estado y Morelos.

También de la UAGro, pero en la Facultad de Medicina, se juntaron unas 400 despensas, que estaban originalmente destinadas a Oaxaca, por el sismo del 7 de septiembre, pero tras el huracán Max decidieron llevarlas a San Marcos, expresó el profesor de esa institución, Nemesio Soberanis Martínez.

Universidades privadas también están participando, y en las calles, jóvenes utilizan los cruceros para botear en favor de los damnificados.

 

“Es momento de ayudar”

La solidaridad surgió entre adolescentes y adultos jóvenes acapulqueños, muchos de ellos, testigos de los estragos que ocasionó el huracán Pauline en este municipio, en octubre de 1997.

Al menos una decena de centros de acopio fueron instalados en diversos puntos de la ciudad, en la Costera, avenida Universidad, Farallón, afuera de iglesias, entre otros sitios.

En el parque de la Reina, en la zona Tradicional, integrantes de la agrupación Sin Etiquetas, montaron un centro de acopio donde reciben medicinas, ropa y alimentos para bebé, alimentos enlatados y en general, productos de primera necesidad.

El joven Jesús Eduardo Dillanes, de 27 años de edad, reflexionó que “estamos aquí por empatía, se trata de ponernos en el lugar del otro, solidarizarnos, también a nosotros nos ocurrió y nos tocó recibir ayuda”. Recordó que “cuando fue el huracán Pauline estaba pequeño, tenía 7 años, vivía por Aquiles Serdán, la primera vez que salimos mi mamá me puso cubre bocas, había capas de lodo, había muchas personas que murieron, muchas estaban flotando, muchos que se quedaron si casa”.

Explicó que este grupo de voluntarios se dividirán en comitivas, un grupo viajará a San Marcos, en la región de Costa Chica, donde repartirá medicinas; otro viajará al estado de Morelos.

En este parque se instaló un centro de acopio de la Policía Turística; al igual que en el Zócalo del puerto, donde se instaló un puesto de recepción de ayuda por policías federales que son auxiliados por jóvenes acapulqueños, quienes portan cartulinas con mensajes de aliento para apoyar a los damnificados por lo sismos recientes.

Mientras que en el asta bandera y el acceso principal al parque Papagayo se instalaron diversos módulos de acopio de empresas radiodifusoras, voluntarios y estudiantes de la Universidad Tecnológica de Acapulco.

La docente Isabela De la Sancha Flores, señaló que “hay muchas personas que no tienen donde dormir, hay que pensar en ellos, aunque sea un poco que podamos ayudar”. Recordó que el huracán Pauline, cuando tenía 10 años, provocó que la casa de sus abuelos en La Sabana se inundara y tuvieran que ser rescatados por la ventana. Mientras que en septiembre de 2013, debido a las tormentas Manuel e Ingrid, familiares que vivían en Puerto Marqués perdieron todas sus pertenencias. La profesora explicó que la ayuda recolectada será canalizada a través de la Secretaría de Marina.

Mientras un grupo de voluntarios se preparaba para viajar a Cuernavaca, Morelos, después de reunir ropa, víveres enlatados y medicinas. Omar Martínez Pineda, de 34 años, subrayó que “siempre se ha dicho que en equipo todo se puede lograr”.