Presencia y respaldo

Escrito por  Sep 21, 2017

Entre lo que hay que reconocer al gobernador Héctor Astudillo Flores, figura indiscutiblemente el hecho de que, cuando los guerrerenses han enfrentado situaciones de crisis, no los ha dejado solos.

Los damnificados por el huracán Max, en San Marcos, Cruz Grande y demás, lo mismo que los afectados por el sismo de este 19, pueden dar testimonio de ello como los casos más resientes en los que el jefe del Ejecutivo estatal ha estado cerca de ellos.

Astudillo Flores lo mismo se traslada a la Costa Chica que a la Costa Grande y a la región Centro, para llevar apoyo material y mensajes de aliento a los habitantes que han sufrido el embate de la naturaleza.

La gente ha sentido el estímulo de su gobernante; el calor de su presencia; sus palabras levantándoles el ánimo, haciéndoles sentir que no están solos.

El hombre no ha tenido descanso.

Eso, como principio, está bien, pero no lo es todo. Le sigue la etapa del levantamiento, la de la reconstrucción, la reposición de lo perdido, y ahí, la presencia del mandatario adquiere especial relevancia, porque tendrá que encabezar las gestiones ante las dependencias federales correspondientes para lograr el mayor apoyo necesario, así como mantenerse vigilante de que todos los beneficios lleguen a los afectados y no se desvíen o queden en el trayecto.

Pero, para esta situación específica, decir gobierno del estado no es decir Héctor Astudillo Flores, sino es, en principio de cuentas, incluir a los integrantes de su gabinete y a los demás colaboradores que operan en las distintas esferas gubernamentales, desempeñando diferentes responsabilidades.

Ahí, el jefe del Ejecutivo estatal tendrá que estar muy atento para vigilar que todos jalen en el mismo sentido en que transita él, para frenar la tentación de que alguno de sus subalternos pretenda sacar raja de la tragedia como sucede generalmente cuando ocurre algo parecido.

El gobernador está en movimiento, haciendo labor de acompañamiento y apoyando; seguramente los guerrerenses, los que se quedaron con poco o sin nada, esperan que no pierda el ritmo ni se aleje mucho de ellos y que supervise a quienes toque trabajar en la reconstrucción para que realicen su trabajo correcta y eficientemente, sin quedarse con nada que no les corresponda. n