Presupuesto público

Escrito por  Sep 10, 2017

La entrega, el viernes, del paquete económico propuesto por el Ejecutivo federal a la consideración de la Cámara de Diputados constituye buena oportunidad para que éstos, en un ejercicio crítico y autocrítico, sometan a revisión los criterios con los cuales han autorizado o convalidado la distribución de los recursos públicos hasta la fecha, sobre todo porque el próximo año continuará el recorte al gasto presupuestado del gobierno federal, esta vez por 28 mil 300 millones de pesos.

Es obvio que hay rubros que tal vez no podrán ser sometidos a un ajuste mayor de un ejercicio fiscal a otro, como podría ser el caso del electoral, que cada año consume crecientes y cuantiosas cantidades de recursos de los mexicanos, lo cual constituye una de las principales causas del enojo social al que alguna vez se ha referido el presidente Enrique Peña Nieto para explicar las muchas muestras de repudio que,, un día sí y otro también, ciertos sectores sociales hacen públicas.

Pero, a pesar de las dificultades que puede haber para abordar el tema, bien harían los representantes populares en intentarlo hasta donde sea posible, retomando, por ejemplo, la iniciativa del diputado local Pedro Kumamoto denominada “sin votos no hay dinero”, que aprieta los límites al financiamiento de los partidos políticos.

Al hacerlo, de paso, los diputados también aliviarían la presión social sobre ellos mismos, sobre todo si también redujeran el voluminoso monto de recursos que se asignan.

Por otro lado, hay rubros que requieren con urgencia de más recursos. La educación superior, la ciencia y la tecnología, la cultura, la protección a los defensores de los derechos humanos y a los periodistas son algunos de ellos. No habrá, jamás, recursos suficientes para todo lo que necesita de apoyo, es verdad. Incluso en los países más ricos del mundo habrá siempre discrepancia de criterios para asignar los dineros públicos.

Pero en el caso de México, sería prudente que los legisladores escucharan el clamor popular y a partir de ellos normaran sus criterios para asignar los siempre insuficientes recursos públicos. Todos podemos ganar con ello. n