Empiezan los engaños

Escrito por  Dic 12, 2017

Apunto de comenzar las precampañas, preciso es recordar el engaño en que suelen incurrir los aspirantes a legisladores para lograr la preferencia de los electores, consistente en ofrecer algo que no está precisamente en su mano conceder.

Un candidato a presidente de la República, gobernador o presidente municipal está en condiciones de ofrecer obras y servicios porque manejará presupuestos y estará en sus manos realizar programas.

Un candidato a senador o diputado no maneja dinero, ni elabora proyectos de obras, puesto que su función básica consiste en fiscalizar el uso de recursos públicos y elaborar iniciativas de ley para luego presentarlas al Congreso, a la Cámara de Diputados o al Senado, según el caso, para su análisis, debate y aprobación.

No bien se había registrado como aspirante a la candidatura a la primera fórmula del Senado, ante la Comisión Nacional Electoral del PRD, acompañada de la diputada de Izquierda Progresista de Guerrero (IPG), Silvia Romero Suárez, cuando Beatriz Mojica Morga empezó a resbalar en el terreno de los compromisos insostenibles e inalcanzables.

Presentó propuestas: legislar para lograr que los mexicanos tengan derecho a una Renta Básica Universal; que programas sociales de combate a la pobreza sean por ley; reconocer y garantizar derechos de grupos vulnerables; frenar violencia, inseguridad y feminicidios, cuando debió ser más explícita y decir que impulsará iniciativas de ley en ese sentido y las llevará, si gana, al Senado, donde su aprobación no depende ni siquiera de los senadores de su partido, sino de cierto porcentaje de todos los componentes de la Cámara, de donde saldrá para presentarse en la Cámara de Diputados, donde también se someterá a debate y aprobación o rechazo.

Aterriza sobre la realidad cuando habla de, asimismo, gestionar que los mexicanos tengan salarios y pensiones dignas, otorgar por ley becas-salario y cero estudiantes rechazados; que funcionarios corruptos sean sancionados; combatir la impunidad; reconocimiento constitucional para el pueblo afrodescendiente; e iniciativas que propicien mejores condiciones para que se pueda vivir con tranquilidad.

En el caso específico de los candidatos a legisladores, los electores no deberán dejarse engañar cuando alguno de ellos hable de ejecutar esta o aquella medida, puesto que su función es de legislación, de gestoría, eso sí, porque ni siquiera pueden comprometerse a fiscalizar debidamente el uso del dinero público por quienes tienen la facultad de gastarlo, puesto que la suya sólo será una opinión entre tantas de los demás legisladores de su partido y de los otros.

Ahora bien: el legislador podrá presentar iniciativas de ley sobre compromisos adquiridos con sus electores, pero que lo haga no significa que será un hecho, pues sólo habrá que tomar en cuenta cuántas iniciativas quedan congeladas.

Por consiguiente, bien harían los aspirantes en ser lo suficientemente honestos con la gente explicándole qué beneficios pueden gestionarle, y los ciudadanos, en ponerse listos para no caer en los embustes, pues entrados en guerras de lodo y mentiras, abundarán los pocos escrupulosos que se valgan de cualquier recurso para obtener los votos que los lleven al poder. n