¿Sellaron la cloaca?

Escrito por  Dic 09, 2017

Pareciera que la salida de Capama de su director, Javier Chona Gutiérrez, y el silencio de los diputados locales sepultaron ya el fraude de 194 millones 577 mil 346.98 pesos, detectado por la Auditoría General del Estado (AGE) en el organismo.

Hasta donde se ve, el balón quedó en la cancha del Congreso, al que, afirmaron autoridades municipales y funcionarios de la paramunicipal, hicieron llegar las solventaciones correspondientes a 12 irregularidades relacionadas al ejercicio de 2016.

No hubo seguimiento o, si lo hubo, todo se ha hecho de manera hermética, tras el sainete armado por legisladores, autoridades del municipio y responsables de la administración del agua.

A principios de octubre, legisladores de PRI, PVEM y MC difundieron el hallazgo; inmediatamente, diputados del PRD se quejaron de que sus colegas estaban haciendo guerra sucia contra el alcalde de Acapulco, el perredista Evodio Velázquez Aguirre.

Vino la reacción del alcalde y funcionarios de Capama en el sentido de que, desde el 22 de agosto, ya se habían enviado las solventaciones sobre las observaciones de la AGE.

El diputado presidente de la Comisión de Vigilancia y Evaluación de la AGE en el Congreso, Samuel Reséndiz, uno de los legisladores que hicieron público el fraude, rechazó las declaraciones de los diputados perredistas de que la revelación del ilícito tuviera un sesgo político.

Se dijo muy preocupado por lo que estaba ocurriendo en Capama, pero extrañamente, lo mismo que los demás promotores de la auditoría: Ricardo Mejía (MC) y Mauricio Legarreta (PVEM), no volvieron a sacar el tema a colación.

En el ayuntamiento porteño, la única regidora que reaccionó, calificando de grave el fraude, fue Gloria Sierra López. Advirtió: “yo no voy a bajar la guardia, voy a estar insistiendo en que el organismo tenga un saneamiento eficiente, real, para ir mejorando sus condiciones”.

El 4 de diciembre retomó el tema: “la Capama vive la peor debacle de su historia”, acusó, y dio a conocer que presentó ante la PGR una denuncia contra Chona Gutiérrez, pero no por el fraude, sino porque presentó una cédula profesional que en realidad está a nombre de otra persona; al día siguiente, Chona renunció.

La duda sobre si el manejo que se está dando al caso es el correcto y la sospecha de posibles arreglos turbios entre diputados y municipio para no dar seguimiento al problema, son los elementos que impregnan el ambiente y que parecen tomar nuevo curso con la expulsión de Chona. N