Al PAN le toca pagar

Escrito por  Ginés Sánchez Dic 05, 2017

El proceso electoral de 2006 es, quizá, el suceso más ignominioso en la historia del México contemporáneo después de la Decena Trágica; el símil de Victoriano Huerta con Felipe Calderón sencillamente hiela la sangre. Ahora bien, en aquella elección, el Partido Revolucionario Institucional operó a favor del Partido Acción Nacional: lo hizo ganar la Presidencia. Ahora, hacia 2018, simplemente le toca al PAN pagar al PRI los buenos oficios de aquel año.

Y ya empezó a hacerlo: Margarita Zavala de Calderón no dudó un instante en comenzar por dividir a su partido y al voto opositor al PRI, y éste no duda tampoco en postular sin pudor alguno a un individuo carente de arraigo y militancia; lo que es más, plenamente identificado con Acción Nacional, colaborador de primera línea en el gabinete de Felipe Calderón. El PRIAN en todo su esplendor, pues.

Sabiendo que la elección del año que entra será sólo entre el PRI y Andrés Manuel López Obrador, el PAN debe repetir la actuación del partido del candidato Roberto Madrazo en 2006, y aunque no le guste a parte de su militancia, irse hasta un muy lejano tercer lugar. Esto ya es una realidad incuestionable.

La decisión de Enrique Peña Nieto está fundamentada simplemente en las matemáticas, no en quién es el mejor hombre de su partido para competir a ganar a la buena y beneficiar a México, no; simplemente, PRI y la suma de buena parte del PAN pueden hacer que el tricolor repita y venza a un AMLO ya a veces visiblemente disminuido físicamente. Todo lo anterior aunado a operar de la mano con los organismos electorales, echando mano de toda clase de atropellos, que para eso ya fungieron el estado de México y Coahuila como laboratorios electorales en pasados meses, para probar echando a andar todos esquemas opacos y mapacheriles, así como a manera de termómetro para medir la reacción de un electorado sin cultura política alguna, apático y pusilánime.

Todo está dado, entonces, para que el PRIAN vuelva a repetir la dosis de un “haiga sido como haiga sido”, con los partidos pequeños y los candidatos independientes jugando también para su causa.

El hombre que durante y dentro de dos gabinetes dejó pasar todo tipo de abusos de gobernadores impresentables, algunos hoy ya presos, como de funcionarios de toda clase; responsable también, en muy buena parte, de un bestial aumento en el endeudamiento estéril y todo un bagaje más de joyitas en su trayectoria, se enfila, previa liturgia del tapadismo a la más vieja y rancia usanza priísta, a llevar a México a seis años más de continuismo puro.

El PRIAN rebosa de vida; quizá sea por eso que Diego Fernández de Cevallos festejaba hace unos días junto al líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, el señor Carlos Romero Deschamps, y respondió de manera cínica a un ciudadano que se atrevió a recriminarle: “Así es esto”.

Sólo un bajo nivel de abstencionismo y un voto muy meditado, que dé un amplio margen a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, podrá dar una luz de esperanza para que la decadencia en México comience un proceso de remisión y la regeneración nacional sea no sólo viable, sino una realidad plenamente posible y tangible. n