Ruido en vez de trabajo

Escrito por  Dic 05, 2017

La espectacularidad, impregnada del estruendo, no deja de ser un recurso oficial favorecido para proyectar la idea de que se está haciendo mucho cuando en realidad no se hace nada.

En su boletín número 390, la Secretaría de Seguridad Pública dio cuenta ayer de que en una incursión sorpresa, policías estatales adscritos a la Coordinación Operativa de la Región Centro aseguraron en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Chilpancingo 145 gramos de hierba verde seca con características propias de la mariguana; 500 mililitros de solvente (thinner) y un litro de esmalte; 18 mil 100 pesos en billetes de varias denominaciones; 18 gramos de oro en cadenas, dijes y aretes; 32 cortaúñas; un ventilador; un aparato reproductor DVD portátil con bocinas; un decodificador para tv; un teléfono celular; 14 encendedores; una báscula digital; 10 memorias USB, un hacha pequeña, un martillo artesanal, 15 tijeras y 45 charrascas.

El pasado 30 de noviembre, en un operativo de revisión, la Policía Estatal decomisó en el mismo penal capitalino mil 304 dosis de heroína, 5 mil 677.50 pesos y objetos prohibidos: un DVD y una memoria USB.

La policía, habrá que reconocerlo, hizo su trabajo en ambos casos: entró, revisó y decomisó; pero por cuanto a las autoridades relacionadas con el funcionamiento del penal, nada revela la información.

La revisión, informó Roberto Álvarez Heredia, vocero para efectos de seguridad, se llevó a cabo con el propósito de “prevenir incidentes entre los internos”. No dice el funcionario, por ejemplo, si se investiga cómo se introduce la droga, quién o quiénes lo hacen y si se llevan a cabo medidas para prevenir, no sólo incidentes entre la población carcelaria, sino que siga entrando droga al penal.

Así como ocurre en el penal chilpancingueño sucede en el de Acapulco y en los demás de la entidad, donde de manera ocasional llegan a hacer revisiones de esta naturaleza.

En su comparecencia ante el Congreso local el 14 de noviembre, el secretario de Seguridad Pública de Guerrero, Pedro Almazán Cervantes, dijo que los centros de readaptación social padecen insuficiencias, sobrepoblación, hacinamiento, falta de higiene. Argumentó que dichos rezagos, que vienen de años atrás, hoy impiden cumplir los retos que impone la delincuencia y la reinserción social de las personas privadas de la libertad.

Si bien los diputados pretextaron que las comparecencias tenían como objetivo que les ampliaran la información sobre el segundo informe de gobierno para dar seguimiento al trabajo gubernamental, nada han dicho respecto a lo anterior, ni respecto a la observación de Almazán Cervantes de que ningún reclusorio reúne 100 por ciento las condiciones y equipamiento necesarios, pues la capacidad que hay en las cárceles es para 3 mil 84 reos, y la población actual es de 4 mil 573, lo que significa una sobrepoblación de mil 489 presos.

Si bien el sistema de justicia penal acusatorio establece como beneficio la reducción de la población carcelaria, trae aparejado del mismo modo otras mejoras en los penales, que tampoco se ven en los de la entidad.

Total que, atrincheradas en el argumento de que los problemas en los reclusorios vienen de años atrás, las autoridades en funciones buscan solamente aparentar que trabajan, salvar el momento dejando que la bola de nieve crezca y ruede, sin importar que cada vez adquiera más velocidad, pues su cuidado estriba en que no las vaya aplastar a ellas, sino a los que vengan.

De ahí que los pomposamente llamados operativos de revisión tienen como objetivo no corregir ningún problema al interior de los penales, sino vender la idea de que se está trabajando, pero es de dudarse que alguien se trague la píldora ante tanta obviedad. n