Con música de chile frito, despiden al cura Iván Añorve en San Luis de la Loma Foto: Rodolfo Valadez Luviano

Con música de chile frito, despiden al cura Iván Añorve en San Luis de la Loma

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano Feb 08, 2018

Los párrocos que oficiaron la misa se rehúsan a hablar sobre el asesinato de los dos sacerdotes, y piden que cese la violencia


Tecpan, 7 de febrero. Unas 500 personas, entre ellos amigos y familiares, despidieron al sacerdote Iván Añorve Jaimes, en el panteón de su tierra natal San Luis de la Loma, en Tecpan. El padre fue asesinado el pasado lunes junto al también cura Germaín Muñiz García en la carretera estatal México-Acapulco, cuando regresaban de un baile en la localidad de Juliantla, en Taxco.

El cuerpo del presbítero llegó la tarde del martes a San Luis, donde fue velado por sus padres Pedro Jorge Añorve y Maricruz, Jaimes hermanos y familiares, en su domicilio particular.

Al día siguiente fue realizada la misa de exequias finales, con el cuerpo presente en la parroquia de San Luis Rey de Francia, de esa población, la cual fue oficiada por el párroco de San Luis de la Loma, Mario Rodríguez Cruz, quien estuvo acompañado por los párrocos de varias iglesias que integran la arquidiócesis de Acapulco y quienes se rehusaron a hablar sobre el asesinato de los eclesiásticos.

Después de la homilía, el cortejo fúnebre partió rumbo al panteón municipal. Al frente iba el ataúd cargado por hombres que se relevaban constantemente, en medio de coronas de flores. Durante todo el trayecto se escuchó la música de una banda de chile frito.

Varias personas que miraban el paso del cortejo pidieron a los reporteros que cubrieron el sepelio, que asentaran en sus notas que fue un hecho injusto y que se termine la violencia en la entidad, pero se negaron a dar entrevistas a los comunicadores.

Al llegar al cementerio, los sacerdotes hicieron una última parada en la capilla dentro del lugar, donde cada uno se despidió, al tiempo que los familiares rociaron con flores agua bendita sobre el féretro.

Antes de que el ataúd fuera sepultado, uno de los padres pidió a los asistentes que guardaran un minuto de silencio para pedir porque cesen los hechos violentos que ocurren en Guerrero, los cuales, dijeron, han cobrado cientos de víctimas en la entidad, siendo esa la única manifestación de rechazo por parte de los canónigos a los hechos sucedidos en Taxco, donde perdieron la vida los sacerdotes.

Asimismo, en medio del silencio del momento, se escuchó el llanto y los gritos desconsolados de Matilde Jaimes, tía de Iván, que fue la que lo crió desde niño, según comentaron los que acompañaron a la familia.

Al final, uno a uno los que llegaron hasta el panteón con la familia se retiraron del lugar.